viernes, 15 de junio de 2018

Suboficial Primero IM Julio Saturnino Castillo

Julio Saturnino Castillo nació el 19 de agosto de 1943 en el pueblo de Malacara, Departamento Taboada, provincia de Santiago del Estero.
Ingresó en la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina el 1º de agosto de 1966, iniciando su carrera naval que lo llevaría por diversos destinos como la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina, el  Batallón de Infantería de Marina Nº2, la Brigada de Infantería de Marina Nº1, la Base Naval de Infantería de Marina y el Batallón de Infantería Nº5.
El 2 de abril de 1982 la República Argentina recuperó las Islas Malvinas y el Reino Unido envió al archipiélago una fuerza de tareas que tenía como objetivo: expulsar a los argentinos.
El Batallón de Infantería de Marina Nº 5, cuyo asiento era la ciudad de Río Grande, fue una de las unidades destacadas para operar en Malvinas. El Suboficial Castillo se encontraba en ese destino y se ofreció voluntario a ir a las islas. Castillo integró la compañía Nácar, sección que afrontó la parte más dura del ataque en Tumbledown al concentrarse sobre ella el ataque de la Guardia Escocesa.
Castillo padecía de epilepsia debiendo, durante la estadía del batallón en Malvinas, ser internado por dos días. Al reponerse pidió regresar con su gente, requerimiento que fue aceptado por sus condiciones de mando y valentía. Su jefe inmediato, el Teniente de Fragata de Infantería de Marina Carlos Daniel Vásquez, al recordarlo tiempo después reproducía las siguientes palabras del suboficial: “señor, de aquí no me quiero ir hasta que no hayamos terminado de hacer lo que tenemos que hacer…luchar…”. Castillo estaba convencido que con sus acciones en el puesto de batalla colaboraba en la recuperación de las islas.
En la noche del 13 de junio de 1982 la 4ta. sección de tiradores de la compañía Nácar del BIM5, sección a la que pertenecía Castillo, comenzó a recibir el ataque del regimiento de la Guardia Escocesa, apoyado por un intenso fuego de artillería, ataque que fue rechazado por los argentinos. Reanudado el asalto, el enemigo hizo pie en la zona y se inició un feroz combate pozo a pozo, hombre a hombre, sobrepasando la débil línea de infantes argentinos. La superioridad británica era abrumadora y aunque los las tropas argentinas abatían al enemigo seguían apareciendo más atacantes. Tres de ellos llegaron a la posición del dragoneante Galarza y del conscripto Cerles, ultimándolos a tiros. Al ver en la forma en que habían caído sus hombres, el Suboficial Castillo salió de su pozo indignado disparando su arma sobre el enemigo, yendo en auxilio de los heridos. Gritó e insulto matando a sus oponentes, hasta que cayó muerto de un disparo en el pecho.
Aqui ubicado al centro de la fotografia.

Murió sin amilanarse, en combate, abriendo senda y transformándose en un vivo ejemplo para los Infantes de Marina.
El Suboficial Segundo de Infantería de Marina Julio Saturnino Castillo, Héroe de la guerra de Malvinas recibió la máxima condecoración: La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate por “..Rechazar en forma individual y por propia iniciativa, el ataque de una fracción enemiga produciéndole severas bajas, posteriormente perseguirlas y continuar combatiendo en permanente y ejemplar actividad de arrojo hasta ofrendar su vida…”
Fue ascendido post mortem al grado inmediato superior, Suboficial Primero de Infantería de Marina.
Como homenaje, la Armada Argentina bautizó con el nombre ARA “Suboficial Castillo” a un Aviso incorporado a su Flota de Mar el 7 de junio de 1994.

Fuente y agradecimiento: Armada Argentina.

domingo, 20 de mayo de 2018

Batalla de Darwin-Pradera del Ganso

Una vez que el enemigo hubo consolidado su “cabeza de playa” en Puerto San Carlos, se dispuso a emprender la marcha hacia Puerto Argentino. No obstante, para lograrlo, debía enfrentar a la agrupación Mercedes (642 efectivos), compuesta por los Regimientos de Infantería 12 y 25, el grupo de Artillería de Defensa Antiaéreo (GADA) 601 (Sección ADA) y una Sección del Regimiento de Infantería 8, la Compañía de Ingenieros 9 y el Grupo de Artillería Aerotransportado 4.

En las acciones previas de combate, el 23 de mayo, un ataque de aviones británicos había destruido 2 helicópteros Puma y un helicóptero A-209 Augusta. Al 27 de mayo de 1982 la FT Mercedes (Compañía A) ocupaba un frente en el Norte (entre Darwin Harbour y Bahía Camilla Creek de 1,3 km) y en el Sur, de 3 km (Ca C). En la tarde de ese día se produjeron ataque aéreos ingleses sobre las posiciones de la Compañía A y la Batería “A” del GA Aerot 4. A las 22.50 horas del 28 de mayo se desató un cañoneo naval sobre la Ca A. El cielo nocturno se iluminó con las bengalas. A las 2.30 horas del 29 de mayo la Infantería inglesa se lanzó sobre las posiciones del Ca A, batiéndola con intenso fuego de morteros y ametralladoras. La Sección Exploración fue rebasada. El centro de gravedad del ataque enemigo provenía desde Sussex - Camilla Creek. Los argentinos contraatacaron y sus morteros de 81 y 120 mm ejecutaron fuego sobre la retaguardia enemiga. Combatiendo furiosamente, se inició el repliegue de estas tropas asediadas. El Sector Oeste había cedido pero un contraataque argentino, donde se combatió cuerpo a cuerpo y a distancias próximas logró reestablecer la situación y reconstruir el frente. La Sección Apoyo, agotada la munición, se replegó abandonando las armas pesadas. A las 6 horas, el masivo volumen de fuego inglés fue reduciendo las defensas argentinas. El Teniente Roberto Néstor Estévez, del RI 25, ocupó una posición en la Escuela Pradera del Ganso y ejecutó un contraataque en Boca House, causando muchas bajas al enemigo y logrando así recomponer la primera línea de defensa. En esta acción el bravo oficial cayó para siempre. El Cabo Mario Rodolfo Castro continuó dirigiendo mediante el equipo de comunicaciones el fuego de artillería nacional. Castro también cayó abatido. Tomó el equipo el Soldado Fabricio Edgar Carrascul, quien continuó transmitiendo hasta también caer muerto.
A las 8.30 la Ca “A” había experimentado muchas bajas y los sobrevivientes se replegaron a la población. Al replegarse, el Subteniente Marcelo Raúl Colombo efectuó con dos morteros de 81 mm un ataque batiendo el Norte de las posiciones de la Compañía A para permitir el repliegue de esos efectivos. Entre tanto, médicos del Ejército y Fuerza Aérea recorrían los sectores efectuando las primeras curas a los heridos y derivando a los más graves a puestos de socorro en Pradera del Ganso. En los combates que siguieron se destacaron el Teniente de Intendencia Carlos Alberto Colugnatti, el Sargento Primero Juan Carlos Coelho y el Teniente Primero Carlos Alberto Chanampa, quien combatió hasta agotar sus municiones. A las 9:30, el enemigo detuvo su ataque y se replegó hacia el Norte. Para ese entonces, la posición defensiva de la FT Mercedes fue reforzada por una Sección del RI 25, efectivos del escuadrón Güemes, de la Compañía de Comando y la Compañía de Comando y Servicios del RI 12.

Dos helicópteros de Aviación de Ejército desembarcaron a 8 km al SO de Pradera del Ganso y evacuaron heridos bajo fuego enemigo rumbo a Puerto Argentino. La Fracción a cargo del Teniente Primero Carlos Daniel Esteban avanzó hacia Pradera del Ganso bajo fuego de artillería enemiga. El 28 de mayo a las 10, la Batería “A” del GA 4 cañoneó los sectores de concentración de fuerzas enemigas. Al replegarse, los ingleses habían sembrado minas para entorpecer el vigoroso avance argentino. La primera línea defensiva nacional se mantenía entre el Norte de Boca House (Sección RI 8, a cargo del Subteniente Guillermo Ricardo Aliaga) y las alturas al Sur de Darwin (efectivos de la Compañía Apoyo y fracciones de la Compañía Comando y Servicio). Entre tanto, en el Sur, la Compañía “C” del Regimiento de Infantería 12 se había replegado a posiciones al SE de Pradera del Ganso.
El Jefe de la FT Mercedes mantenía como reserva a 2 secciones -la Sección EC Güemes y la Sección Gómez Centurión- en posiciones al N y al NO de la localidad de Pradera del Ganso. A las 10:30, los efectivos a cargo del Subteniente Juan José Gómez Centurión contraatacaron vigorosamente y, aunque batidos por el fuego enemigo, lograron alcanzar alturas ubicadas a dos km al Norte de Pradera del Ganso. En esas circunstancias se produjo un alto en fuego y hubo un parlamento entre el Teniente Coronel Herbert Jones, Jefe de los comandos ingleses, y el Subteniente Gómez Centurión.
Ambos pidieron la rendición del otro. En el enfrentamiento armado que siguió, el jefe inglés perdió la vida. A las 12:30, el enemigo inglés lanzó un masivo ataque final. Su fuerte fuego de artillería de campo y morteros castigaron las posiciones del RI 8 y de la Compañía A y efectivos de la Compañía de Servicios Darwin.
La situación se hizo insostenible para los efectivos nacionales que habían combatido hasta el límite de sus posibilidades logísticas. A las 21:30, del 29 de mayo el Jefe de la Fuerza de Tareas Mercedes informó que la situación ya no podía sostenerse. A las 11 horas del 30 de mayo se produjo el cese de fuego y el final de la mayor batalla terrestre de la campaña de las Malvinas

(Fuente: Informe Oficial del Ejército Argentino - Conflicto Malvinas) via FDRA blog.

Revista Soldados 7 (2012)

sábado, 10 de marzo de 2018

La Cruz al Heroico Valor en Combate 1982

LA CRUZ AL HEROICO VALOR EN COMBATE
La Cruz al Heroico Valor en Combate es la más alta condecoración militar otorgada por la República Argentina. El nombre completo de esta condecoración es “Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”. La Ley 22.607 (1982) de la República Argentina establece que será concedida al personal militar, personal de las fuerzas de seguridad, fuerzas policiales civiles, argentinos o extranjeros, que en combate motivado por acontecimientos extraordinarios revistan carácter de función de guerra, realicen aislados o en el ejercicio del mando, una acción ponderable que se destaque considerablemente de las pautas de conducta, normalmente consideradas correctas.

Este personal recibió la condecoración luego de la Guerra de las Malvinas de 1982.

Personal del Ejército Argentino

TENIENTE Roberto Néstor Estévez - C/RI Mec 25 (Post Mortem)

Por comandar, gravemente herido por balas británicas a sus efectivos de infantería y dirigir por radio el fuego de artillería en la primera línea de combate durante la batalla de Darwin. Un último impacto de bala terminó con su vida.

TENIENTE ERNESTO EMILIO ESPINOSA - Ca Cdos 602 (Post Mortem)

Por cubrir desde la planta alta de la granja de Top Malo House la salida y despliegue de sus compañeros, mientras eran rodeados y atacados por fuerzas especiales británicas, cayendo en combate por dicha acción bajo fuego de fusiles, granadas y cohetes enemigos.

SARGENTO 1ERO MATEO SBERT - Ca Cdos 602 (Post Mortem)

Por su valentía y heroísmo presentado en la batalla de Top Malo House frente a fuerzas especiales británicas, combatiendo aún gravemente herido, cayendo en combate bajo fuego de fusiles y granadas enemigas.

TENIENTE 1ERO JORGE VIZOSO POSSE - Ca Cdos 602

Por su arrojo, valentía y heroísmo presentado durante toda la campaña de Malvinas, combatiendo en desventaja de materiales contra fuerzas especiales británicas en las cercanías del Monte Kent, quedando aferrado y aislado fue herido, aún así continuó combatiendo y forzando a las fuerzas enemigas a replegarse. Retornó por sus medios a las líneas nacionales perdiendo gran cantidad de sangre.

SUBTENIENTE JUAN JOSÉ GÓMEZ CENTURIÓN - C/RI Mec 25

Por su liderazgo, valentía y heroísmo presentado en la estadía de la compañía C del Regimiento de Infantería 25 en Darwin y Prado del Ganso, en especial por sus acciones en combate, liderando en desventajas numérica y material varios contraataques al enemigo en la batalla de Darwin.

CABO 1ERO ROBERTO BASILIO BARUZZO - RI Mec 12

Por su heroísmo en la batalla del Monte Longdon, combatiendo herido por esquirlas de bombardeos en los días anteriores. En dicha batalla el Cabo Baruzzo transportó bajo fuego a lugares seguros a heridos, exponiéndose a sí mismo y arriesgando su vida en varias ocasiones, y continuando la pelea durante dichas maniobras contra infantería enemiga en combate cuerpo a cuerpo hasta agotar munición, e incluso intentando combatir con su cuchillo, hasta caer prisionero ante un pelotón de Royal Marines.

SOLDADO C62 OSCAR ISMAEL POLTRONIERI - RI Mec 6

Por sus acciones de combate durante la batalla del cerro Dos Hermanas, en donde era operador de una ametralladora, desoyendo la orden de retirada y quedándose combatiendo el solo, permitiendo el repliegue de todos sus compañeros a zonas seguras y aferrando al enemigo con su única boca de fuego, impidiéndole avanzar a todo el dispositivo ofensivo británico.

Personal de la Armada Argentina

CAPITÁN DE FRAGATA Pedro Edgardo Giachino (Post Mortem) - Agr Cdos Anf

Por su valentía, heroísmo y liderazgo demostrados durante la Operación Rosario, mediante la cual se recuperaron las islas Malvinas. En dicha ocasión, el Capitán Giacchino lideró sin abrir fuego ante las tropas británicas, el asalto a la casa del gobernador, donde al entrar por la fuerza, fue recibido por intenso fuego de fusiles de Royal Marines que estaban allí, cayendo gravemente herido. Murió en el hospital de la localidad de Puerto Argentino el mismo 2 de Abril de 1982.

TENIENTE DE NAVÍO GUILLERMO OWEN CRIPPA - Cdo Av Nav (Pil Aermacchi MB339)

Piloto de ataque, condecorado por su heroísmo y arrojo demostrado en el primer ataque aéreo al desembarco británico en Puerto San Carlos, donde, en solitario y con una aeronave liviana como el MB339 realizó un ataque al centro de la flota británica allí basada, conformada por una docena de navíos fuertemente defendidos por artillería antiaérea y misiles. Enfrentándose a todo el dispositivo abrumadoramente superior, el Teniente Crippa atacó con éxito con cohetes no guiados a la fragata británica HMS Argonaut, dejándola fuera de servicio, para luego regresar mediante maniobras evasivas y un denso fuego antiaéreo del enemigo, a su base operativa en Puerto Argentino.

TENIENTE DE FRAGATA JULIO CÉSAR BINOTTI - BIM 5

Por su arrojo, heroísmo y liderazgo demostrados durante la batalla del monte Tumbledown, donde en desventaja numérica y de materiales, lideró con éxito varios contraataques aferrando a la fuerza ofensiva británica liderada por los Guardias Galeses y Guardias Escoceses.

TENIENTE DE CORBETA HÉCTOR MIÑO - Sec Ing Anf

Por su arrojo, heroísmo y liderazgo demostrados durante la batalla del monte Tumbledown, donde en desventaja numérica y de materiales, lideró con éxito varios contraataques aferrando a la fuerza ofensiva británica liderada por los Guardias Galeses y Guardias Escoceses, acciones en las que es herido gravemente, para luego ser tomado como prisionero por las fuerzas enemigas.

SUBOFICIAL JULIO CASTILLO (Post Mortem) - BIM 5

Por su heroísmo y valentía demostrados durante la batalla del monte Tumbledown, donde en el medio del combate realizó solitariamente y por iniciativa propia una contraofensiva contra una sección británica, combatiendo de forma ejemplar y abnegada hasta caer abatido por las fuerzas enemigas. Un buque de la Armada Argentina recibió su nombre en su honor.

Personal de la Fuerza Aérea Argentina

CAPITÁN OMAR CASTILLO (Post Mortem) - Gpo 4 de Caza (Pil A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y arrojo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual es derribado por fuego de artillería antiaérea antes de alcanzar al objetivo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

CAPITÁN JOSE DANIEL VAZQUEZ (Post Mortem) - Gpo 4 de Caza (Pil A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y liderazgo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual es derribado por un misil SAM antes de alcanzar el objetivo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

CAPITÁN PABLO CARBALLO - Gpo 5 de Caza (Pil A-4B Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía, arrojo y liderazgo demostrado durante todas sus misiones de combate en la campaña de Malvinas, especialmente en la realizada el día 25 de Mayo de 1982, día de la patria, en donde la sección a la cual comandaba atacó duramente a dos buques al norte de las islas Malvinas, siendo éstos la fragata HMS Broadsword, dejada fuera de combate en ese ataque, y el destructor HMS Coventry, siendo hundida en el mismo ataque.

TENIENTE ERNESTO URETA - Grupo 4 de Caza (Piloto A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y liderazgo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual logra alcanzar el objetivo y lanzar sus bombas las que impactan sobre el mismo, consiguiendo posteriormente regresar sano y salvo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

ALFÉREZ GERARDO ISAAC - Gpo 4 de Caza (Pil A-4C Skyhawk)

Por su heroísmo, valentía y liderazgo durante la misión del 30 de Mayo de 1982, correspondiente al ataque al portaaviones HMS Invincible, buque insignia de la flota enemiga ubicado dentro del corazón defensivo de la misma, misión en la cual logra alcanzar el objetivo y lanzar sus bombas, las que impactan sobre el mismo, consiguiendo posteriormente regresar sano y salvo. Existen evidencias concretas que el portaaviones fue dejado fuera de combate ese 30 de Mayo.

SUBOFICIAL PEDRO MIRANDA - VI Br Aé

Por su heroísmo, arrojo y abnegación al ofrecerse como voluntario y actuar por convencimiento propio como desarmador de explosivos, primero desarmando en solitario, una bomba activada dentro del buque nacional Formosa, posteriormente desactivando bombas de un avión A-4Q de la Aviación Naval que había aterrizado en la base y dañado su tren de aterrizaje chocando las bombas con el terreno, y finalmente en el penúltimo día de la guerra, al desactivar rápidamente una bomba que notó se había activado accidentalmente y estaba a punto de estallar.

SUBOFICIAL CARLOS ORTIZ - Dir Grl San

Por salir de refugios en medio de alertas rojas a asistir bajo fuego de bombardeo enemigo y en zona de combate a personal herido en los primeros días de Mayo de 1982.

Personal de la Prefectura Naval Argentina

CABO SEGUNDO JOSÉ RAÚL IBÁÑEZ – Lancha Patrullera PNA GC Río Iguazú

Por su heroísmo y arrojo demostrado al repeler por propia decisión un ataque aéreo sobre su embarcación por dos cazas Harrier enemigos, abrumadoramente superiores en armamento y poder de fuego. A pesar de no haber tenido asignado el puesto de la ametralladora, el Cabo Ibáñez no dudó en recogerla al caer su operador y respondió a los ataques de los aviones enemigos, logrando averiar seriamente a uno de ellos con material liviano y poco adecuado para la lucha contra aviones, forzando a la patrulla aérea británica a retirarse

Fuente: Diario Soldados Digital 2011.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Aniversario del combate Rio Pueblo Viejo Tucuman

El 14 de febrero de 1975 se libró el primer combate en los montes tucumanos entre efectivos del Ejército Argentino y del “Ejército Revolucionario del Pueblo” (ERP).
El hecho tuvo lugar en el contexto de la “Operación Independencia”, un conjunto de acciones militares y cívicas ordenadas por la entonces presidente de la Nación María Estela Martínez de Perón para “neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos”, tal el texto del Decreto firmado el 5 de febrero del mismo año.
Relato del Teniente Coronel Rodolfo Richter, donde cuenta como perdió la vida el Capitan Héctor Caceres.
Fotografia ilustrativa.
Avanzábamos por un sendero angosto, en columna de a uno, bordeando el río. Los árboles no eran muy altos. No se veía más allá de cinco metros (…)
Después de recorrer un trecho muy corto, vi delante de mí, a unos diez metros, a un subversivo. Estaba parado en medio del camino. Llevaba uniforme, kepis y un arma en la mano (…)
Hubo un instante en que nos quedamos mirándonos. Su sorpresa debió ser exactamente igual a la mía. Yo llevaba el fusil con ambas manos, y pude tirar primero. El tipo se escapó, y allí cometí el gran error. En vez de quedarme donde estaba, me lancé a perseguirlo. Me dejé llevar por el impulso y por la inexperiencia. Tenía veintiséis años.
Empecé a correr tras él tirando, y supongo que debo haber pasado junto a un hombre de “seguridad” de ellos. Sentí un golpe en la espalda y caí de bruces. Alguien, que debía ser el mismo que me disparó, pasó corriendo a mi lado.
El suboficial (un cabo primero) también cayó herido. Le tiraron por la espalda, como a mí. Uno de ellos saltó para rematarlo, pero en el momento de disparar se le trabó el arma y se apartó unos pasos para ponerla en funcionamiento. El cabo 1º tomó el fusil con una sola mano, porque el otro hombro lo tenía inutilizado, y apuntó hacia donde estaba agachado el enemigo. Cuando vio que se levantaba, disparó. Le pegó el balazo justo en la frente (…)
Se produjo un pequeño silencio y después volvió a arreciar el tiroteo (…)
Quedé casi bocabajo, medio de costado, sin poder moverme. El fusil había caído a unos tres metros.
En ese momento, grité: ¡Cáceres, estoy herido!
Y… ¡mi teniente primero….! Nunca me lo hubiera imaginado. Cáceres saltó y se tiró cuerpo a tierra a mi lado. Me dí cuenta de que estaba arriesgando demasiado y le dije: Mi teniente primero, ¿qué hace? Me respondió tranquilamente: Quédate tranquilo, que ya te saco.
Oí varios disparos y cerré los ojos.
Le encajaron un balazo. Escuché un pequeño quejido y se quedó inmóvil. Había muerto.
Se produjo una pequeña pausa. Sólo entonces tomé plena conciencia de que estaba muy mal. Sentí de todo: miedo, angustia, bronca. Tenía un fuerte dolor en la espalda y no podía mover las piernas.
Cuando fui destinado a Tucumán tenía muy presente las imágenes de mis camaradas asesinados. Me acordaba de Paiva, un buen oficial instructor, al que mataron por la espalda cuando esperaba el colectivo (microbus).
Después de que me hirieron, sí noté que odiaba. Después me dí cuenta de que ese sentimiento me estaba destruyendo, haciéndome daño. El odio destruye primero a quien lo siente. No sé cómo, no recuerdo haber hecho un gran esfuerzo, pero me lo quité de encima.
No odio al tipo que me tiró. Tenía la obligación de hacerlo. No por su ideología política, sino porque si no, lo bajaba yo a él. Tal vez mi sentimiento sea distinto hacia el subversivo urbano que ponía bombas y cometía atrocidades. En Tucumán la cosa era más clara: o ellos o nosotros, cosa de hombres.
Teniente Coronel Rodolfo Richter

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Museo Historico Militar de San Rafael (I)

Es único en el interior del país por sus características edilicias, ya que en este edificio funcionaba la Comandancia y Administración del Cuadro Nacional. Estas características se basan en que es una construcción que data aproximadamente del año 1890, la que en esencia ha mantenido su estructura y fachada original. Se resaltan sus paredes construidas con adobe crudo de 1 metro de ancho, los portones de madera también son originales y además se observa debajo del vidrio protector el piso original de ladrillos. Está situado en avenida Mitre 5500 de Cuadro Nacional.
 La muestra recorre la historia del ejército a través de vestimenta, uniformes, armamento y maquetas que muestran las principales batallas libradas por por el Ejercito Argentino. En el parque se exhiben cañones y vehículos militares de todas las épocas.  






























martes, 12 de diciembre de 2017

La zanja de Alsina

Cuando los fortines de la línea, correspondiente a la Frontera Norte fueron terminados y ocupados por las distintas fracciones, el resto de las tropas de la División comenzó con la concreción de la tercera fase del plan del ministro Alsina que fue la construcción de un obstáculo para desalentar a los indígenas de malonear: una zanja con parapeto.

El proyecto era defender la zona ocupada y se harían unos 650 kilómetros de zanja, desde el fortín Cuatreros en Bahía Blanca hasta la laguna La Amarga, en Córdoba.

El concepto de Alsina era ganar terrenos a partir de sucesivos avances y mantener lo conquistado con un sistema de fortificaciones.  Los diarios de Buenos Aires, con sus fuertes críticas, al igual que opiniones de personas de importancia de la época con conocimiento del problema indígena, no pudieron detener el proyecto de Alsina: cuando los fortines estuvieron terminados, comenzó el trabajo de construir la zanja.

Esa zanja, según se proyectó, tendría 3 metros de ancho, 2 metros de profundidad (estas medidas variaban según la geografía del lugar) y en el terraplén que daba al Este debía levantarse un parapeto de 1 metro de altura sobre una base de 4,50 metros.

 Esa tarea la realizaría la División Norte a lo largo de 30 leguas.  El coronel Villegas, comenzó los trabajos con esmero y en corto tiempo logró terminar con lo encomendado por la superioridad.

En la realización de la zanja trabajaron soldados y civiles contratados a los que se les pagaba 12 pesos fuertes por cada metro de zanja construida.  Los trabajos fueron dirigidos por el ingeniero civil francés, Alfredo Ebelot  y los esfuerzos realizados por la División Norte, conducidos por su indiscutido jefe, el coronel Conrado E. Villegas.  Ellos ejecutaron 152 kilómetros con 200 metros de la zanja proyectada, cubriendo una superficie de 127.472 kilómetros de tierra conquistada, la mayor superficie de todo el avance.  Esa realización provocó expresiones de satisfacción del Ministro Alsina cuando visitó el campamento Trenque Lauquen en enero de 1877.

Los 600 kilómetros inicialmente proyectados no alcanzaron a realizarse, tan sólo se lograron construir unos 325 kilómetros.

Para vigilarla se establecieron 109 fortines: construcciones precarias de forma circular, de poco más de veinte metros de diámetro, con un rancho de adobe y un mangrullo en el centro, rodeados por un foso y un paredón de palos a pique para fortalecer su defensa.  En cada fortín se establecían entre siete y diez soldados elegidos para ese destino, quienes debían diariamente, a lo largo de la línea, realizar descubiertas (reconocimientos que en ciertas horas hace la tropa para averiguar la situación del enemigo). La distancia entre uno y otro era corta, posibilitando una rápida comunicación en caso de malones u otras eventualidades.  La comandancia era un fortín más, pero con mayor jerarquía, pues en él se realizaba el abastecimiento de caballos y se centralizaba toda la información de los fortines cercanos.  Además, en ésta vivían los familiares de los soldados, aportando apoyo y compañía, con lo que disminuía el número de deserciones.

Fuente y agradecimiento: www.revisionistas.com.ar

lunes, 4 de diciembre de 2017

La conquista del desierto - Campañas

Durante la presidencia de Sarmiento la frontera se mantuvo estable y los malones disminuyeron significativamente. Las comandancias de frontera se organizaron y fueron provistas de armamento moderno y en gran cantidad, coincidiendo con la disminución del esfuerzo bélico argentino en el Paraguay.
En 1870 Calfucurá firmó un convenio con el comandante de la frontera sur, coronel Francisco de Elías, pero pocos meses después éste atacó a los tehuelches Manuel Grande, Gervasio Chipitruz y Calfuquir. Indignado, Calfucurá atacó los pueblos de General Alvear, Veinticinco de Mayo (Buenos Aires) y Nueve de Julio (Buenos Aires) el 5 de marzo de 1872, al frente de un ejército de 6.000 combatientes. Resultaron muertos 300 criollos y robadas 200.000 cabezas de ganado.
El 8 de marzo de 1872, el comandante general de la frontera, general Ignacio Rivas – respondiendo a un malón masivo en el centro de la Provincia de Buenos Aires – logró derrotar completamente a Calfucurá en la Batalla de San Carlos de Bolívar al frente de 1.000 soldados y 800 indios aliados, entre ellos Ignacio Coliqueo. A partir de allí el poderío de los salineros decayó rápidamente.



Campaña de Alsina

En 1875, Adolfo Alsina, ministro de Guerra bajo la presidencia de Avellaneda, presentó al gobierno un plan que más tarde describió como el plan del Poder ejecutivo es contra el desierto para poblarlo y no contra los indios para destruirlos. El plan consistía, en una primera etapa, en un avance hacia el oeste, seguido de la construcción de una línea defensiva, la llamada Zanja de Alsina, de 374 km, de 3,50 metros de ancho por 2,60 de profundidad. Debería estar protegida por una línea de fortines y fuertes más desarrollados que los hasta entonces existentes. Un valor adicional sería la ocupación de las lagunas del oeste de la actual provincia de Buenos Aires, que servían de reservorios de ganados y caballos para los indígenas, lo que los dejaría muy debilitados.
En 1876 se inició el avance, pocos días después de que los indígenas de Juan José Catriel y Manuel Namuncurá hubieran lanzado el ataque más vasto que se hubiese visto hasta entonces sobre Tres Arroyos, Tandil, Azul y otros pueblos. Pese a la destrucción, Alsina ordenó la partida de la expedición en cinco columnas con 3.900 soldados de línea, dirigidas por los coroneles Leopoldo Nelson, Conrado Villegas, Marcelino Freyre, Nicolás Levalle y Salvador Maldonado. Fueron construidos 109 fortines y los fuertes de Italó, Trenque Lauquen, Guaminí, Carhué y Puan. En los siguientes meses, varios caciques se rindieron al gobierno.
Durante las fases finales de la campaña falleció el ministro Alsina, cuya campaña resultó enormemente beneficiosa, pese a lo cual fue muy criticado, ya que la opinión pública era consciente de que las superioridad numérica y de armamento del Ejército Argentino era ya suficiente para aplastar definitivamente la resistencia de los indígenas.

Campaña de Roca

El nuevo ministro de guerra, Julio Argentino Roca, obtuvo autorización para lanzar la definitiva conquista del “Desierto” por medio de la ley N° 947, del 4 de octubre de 1878, que se fijaba el mismo límite de la ley de 1867, los ríos Negro y Neuquén.
Previo al avance masivo fueron lanzadas una serie de ofensivas hacia el territorio indígena, que permitieron tomar numerosos prisioneros, entre ellos los caciques Catriel, Epumer y Pincén. Las tribus, ya debilitadas por la campaña de Alsina, quedaron prácticamente destruidas: 4.341 indígenas fueron capturados o muertos. La superioridad técnica del Ejército Argentino resultó concluyente, especialmente por la utilización del fusil Rémington y el telégrafo.
De modo que, cuando en el mes de abril de 1879 partió la campaña de 6.000 soldados en cinco divisiones, las tribus no opusieron resistencia alguna y se entregaron o huyeron hacia la actual Provincia del Neuquén. De acuerdo con la Memoria del Departamento de Guerra y Marina de 1879, fueron tomados prisioneros 5 caciques principales, 1.271 indígenas de lanza y 10.513 indios de chusma. Muertos resultaron un cacique principal y 1.313 indios de lanza, más un número indeterminado de indios de chusma.

Campañas finales
Pese a que la orden era llegar hasta el Neuquén, los coroneles Napoleón Uriburu y Ortega decidieron tomar posesión de la margen derecha de ese río, avanzando una centena de kilómetros, con la excusa de la falta de pastos en la margen izquierda y de la presencia de indígenas no sometidos en la cuenca del Agrio.
Una vez electo presidente, Roca decidió lanzar una nueva campaña en la cuenca del río Limay, llegando al lago Nahuel Huapi, en 1881. La formaron 1.700 hombres, y la comandó el general Villegas. Causó 85 indios de lanza muertos y alrededor de 200 prisioneros.
Otra campaña fue dirigida por el mismo Villegas al año siguiente, alcanzando nuevamente el Nahuel Huapi, que fue militarmente ocupado. Poco después se rendía el cacique Manuel Namuncurá, hijo de Calfucurá. En los dos años siguientes fueron lanzadas algunas expediciones más, y el Combate de Apulé fue el último enfrentamiento armado contra mapuches en territorio argentino, en las nacientes del río Senguerr.​
El primer día de 1885 se rindió el cacique general Sayhueque, junto a todos sus caciques menores, 700 hombres de lanza y 2.500 indios “de chusma”. La guerra había terminado.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Fortin Pavon - Saldungaray

Fue creado el 19 de noviembre de 1862, por disposicion del General Mitre. A partir del 7 de Enero de 1863 toma la denominacion de Pavon. Su construccion tuvo como objetivo proteger a los hacendados que se iban instalando en las margenes del rio Sauce Grande resguardando la frontera ya consolidada.
 En noviembre de 1862 el teniente coronel José A. Llano dirigió una nota al general Juan Andrés Gelly y Obes, ministro de Guerra y Marina de la república, donde solicitaba la instalación de un fortín en la zona para proteger “bastantes individuos establecidos con haciendas en el Sauce” y para “garantir este pueblo (Bahía Blanca) y sus inmediaciones de una sorpresa de indios enemigos”.
 El río Sauce Grande continuó siendo el elegido como lugar estratégico y de esta forma se erigió a finales del mismo año, en el lugar de la posta antes citada, el fortín Pavón y se mantuvo activo hasta 1879. Las tierras donde estaba asentado el fortín pertenecieron a Walter José Colbold y Guillermo T. Corrales, antes que al fundador de la futura localidad.
El primer comandante del fortín fue legionario de Olivieri, quien llegó a Bahía Blanca el 5 de febrero de 1856, donde revistó como capitán de caballería.
 Fotografias 09Nov14.



domingo, 5 de noviembre de 2017

Museo de la Infanteria de Marina (II parte)

Segunda tanda de fotografias de dicho museo: completa la sala de Malvinas y elementos expuestos en el exterior, blindados etc.
Fotografias 08Nov14.