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lunes, 1 de diciembre de 2025

Coronel Hilario Lagos (h)

 Nacio en Pergamino en noviembre de 1840. Estudió en el Colegio Republicano de Buenos Aires, y posteriormente en el de Concepción del Uruguay, en la escuela de oficiales de artillería del mismo.

Ingresó al Ejército de la Confederación Argentina en 1856, en la guarnición de Concepción del Uruguay. Peleó como capitán en la batalla de Cepeda y participó en la campaña de apoyo a la intervención federal ordenada por el presidente Santiago Derqui a la provincia de Córdoba. Participó en la batalla de Pavón.


Disuelto el ejército federal, se unió al ejército nacional, organizado sobre la base del ejército del Estado de Buenos Aires. En 1862 era ayudante del general Wenceslao Paunero, durante la campaña contra los federales del interior. Tras una breve campaña a la región chaqueña, en 1863 enfrentó a las montoneras del Chacho Peñaloza en La Rioja, Córdoba y San Luis.

En 1866 marchó a la guerra del Paraguay como ayudante del presidente Bartolomé Mitre, y combatió en algunos encuentros menores.

Dos años más tarde, regresó con el presidente a Buenos Aires. Fue enviado a la frontera con los indios, como jefe del regimiento de caballería n.º 2, con guarnición en el sur de Córdoba, en el fuerte de La Carlota. Allí fue el primer jefe militar que obtuvo una victoria aplastante sobre los ranqueles, dirigidos por Mariano Rosas.

En 1872 fue destinado al norte de la provincia de Buenos Aires, y enseguida logró una gran victoria sobre el cacique Pincén, en sus propios toldos. Al año siguiente fue nombrado jefe de la frontera norte y centro de la provincia, y venció también a los indios de Ignacio Coliqueo, que hacían correrías menores en territorio de blancos.

Participó en la campaña contra la revolución de 1874, combatiendo contra los indios aliados de Mitre en Las Flores, Paso del Gualicho, Cacharí, Olavarría y Blanca Grande; en este último combate hizo prisionero al cacique Cipriano Catriel. Después se unió a José Inocencio Arias en la persecución de Mitre, hasta alcanzar a sus fuerzas y participar en la rendición del ejército rebelde, después de la decisiva victoria de La Verde.


Campaña al Desierto y revolución de 1880

Pasó los siguientes años como comandante de fronteras de la provincia. Era querido y respetado por sus oficiales y soldados, más que por sus superiores, por su disciplina estricta para con todos, incluido él mismo; también por su valentía, que no confundía con inconsciencia.

En 1878 fue el jefe de las fuerzas nacionales en la intervención federal a la provincia de Corrientes. Al año siguiente participó en la Conquista del Desierto organizada por el ministro de guerra, general Julio Argentino Roca. Fue uno de los jefes más destacados en esa campaña, y obtuvo un enorme triunfo al capturar unos 500 prisioneros, sobre todo mujeres y niños.

En 1880 fue elegido diputado nacional, por lo que pidió la baja del ejército. Se unió a la revolución del gobernador Carlos Tejedor contra el presidente Nicolás Avellaneda, y dirigió las fuerzas porteñas en la batalla de los Corrales Viejos. Fue dado definitivamente de baja del ejército y expulsado de la Cámara de Diputados.

Con acuerdo del Senado de la Nación, fue reincorporado al Ejército en 1883. Durante un tiempo fue inspector de fronteras de Salta y provincia de Jujuy. Participó en algunas campañas menores al Chaco. Fue diputado nacional en 1890, y fue docente en el Colegio Militar de la Nación.

Falleció en noviembre de 1895 en Buenos Aires.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Hugo Angel Palaver

 Hugo Angel Palaver

Grado:  Mayor (PM)

Especialidad:  Aviador Militar

Unidad de origen:  V Brigada Aérea

Sistema de Armas:  A-4B Skyhawk

Fecha de nacimiento:  18/1/47

Lugar de nacimiento:  Deán Funes, Cba.

Fecha de fallecimiento:  25/5/82

Lugar de fallecimiento:   Norte Est. San Carlos.


Martes 25 de Mayo

Orden Fragmentaria 1232, cuatro A-4B, indicativo MARTE, armados con una bomba MK 17 de 1.000 libras. Tripulación: capitán Hugo Palaver (C-244), teniente Daniel Galvez (C-250), teniente Vicente Auterio (C-221), alférez Hugo Gómez (C-209). Despegaron de Río Gallegos a las 08:00. La segunda sección regresó a los 25 minutos (Auterio y Gómez) por falla del N° 3; el N°4 lo siguió pues no tenía la primera sección a la vista (nocturno), siguieron Palaver y Gálvez. Reabastecieron del PARÍS y en Puerto Pacheco, con dirección al blanco, rumbo sur, se internaron con bruma y visibilidad 0. Regresaron al punto inicial, eran las 09:10, pasaron por Roca Negra, giraron a la derecha y pusieron rumbo al blanco, nuevamente.

Vieron el brazo San Carlos y lo recorrieron. Divisaron un buque blanco, iniciaron el ataque, pero al ver una cruz roja pintada en su casco, no lanzaron sus bombas, era el SS Uganda. No observaron otros buques en las inmediaciones, ni recibieron fuego de artillería antiaérea. Giraron a la derecha en Laguna Paloma. Con el OMEGA indicando un blanco a quince millas náuticas a la derecha, siguieron y observaron lo que creyeron era puerto San Carlos.

Divisaron un buque color verde y casco negro (probablemente el MV Norland) y al proseguir su vuelo sobrevolaron la zona de Puerto Darwin sin reconocerla ya que por un error de navegación, no estaban correctamente ubicados.

En su confusión, abrieron fuego contra un buque (capitán Palaver), que resultó ser el Monsunen, y contra un grupo de casas (teniente Gálvez), por lo que recibieron fuego de la artillería antiaérea argentina en Darwin. El N°1 informó que su indicador de combustible marcaba 0. Había sido alcanzado en la parte inferior de su avión, de acuerdo con lo que vio su numeral, pero podía continuar volando.

Desgraciadamente, al considerar que se hallaban sobre San Carlos, el capitán Palaver inició su escape hacia el norte y el teniente Gálvez, hacia el sur. Esta acción llevó al guía de sección a sobrevolar la zona más densamente defendida por la artillería antiaérea inglesa y fue alcanzado por dos misiles, disparados desde un buque (probablemente el HMS Coventry). Su avión fue destruido instantáneamente sin darle oportunidad de eyectarse.

El teniente Gálvez arribó a Río Gallegos a las 11:00.



Extractado de la "Historia de la Fuerza Aérea Argentina"

Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas

Dirección de Estudios Históricos.

domingo, 27 de julio de 2025

Fernando Juan Casado

 Fernando Juan Casado

Grado:  Mayor (PM)

Especialidad:  Navegador Militar

Unidad de origen:  E.A.M.

Sistema de Armas:  Canberra MK-62

Fecha de nacimiento:  7/9/45

Lugar de nacimiento:  Capital Federal

Fecha de fallecimiento:  13/6/82

Lugar de fallecimiento:   Puerto Enriqueta (I.Soledad).


Domingo 13 de junio

Orden Fragmentaria 1326, dos BMK-62, indicativo BACO, armados con cinco bombas MK-17 de mil libras, con espoleta SSQ, cada uno. Misión: bombardeo horizontal sobre Port Harriet House. Tripulación: 1 (B-108) capitán Roberto Pastrán, capitán Fernando Casado. 2 (B-109) primer teniente Roberto Rivollier, primer teniente Jorge Annino. Despegaron de Río Gallegos a las 21:30.

En la aproximación al lanzamiento (de sur a norte), el N° 1 se desvió un poco al este y el 2 lo perdió de vista. Lo sobrepasó y llegó antes al objetivo material (que confirmó con su Doppler las indicaciones del radar Malvinas). Lanzó sus bombas y viró a la izquierda, confirmando la explosión de las mismas.

Hasta ese instante no existía fuego de artillería antiaérea pero, inmediatamente después, si inició una intensa reacción antiaérea. Fue, en ese momento, cuando el N° 1 sobrevolaba el objetivo material y efectuó su lanzamiento; a los pocos segundos fue alcanzado por un misil que destruyó parte de su avión, y entró en tirabuzón chato.

El piloto, capitán Pastrán, logró eyectarse, no así el navegador capitán Casado que cayó y se estrelló con los restos del avión. El capitán Pastrán cayó en el mar, próximo a la costa, infló su bote salvavidas, desembarcó y fue hecho prisionero.

El N° 2 evadió el intenso fuego antiaéreo, lanzó bengalas y Chaff, mientras escapaba hacia el oeste. Vio los resplandores del intenso cañoneo en Puerto Argentino. Apreció que el fuego antiaéreo provenía de buques en Fitz Roy. Por su parte, el radar de Malvinas le informó que era perseguido por una patrulla aérea de combate que se encontraba a setenta millas náuticas, al este.

Los aviones enemigos se alejaron, poco después, hasta una distancia de ochenta y cinco millas náuticas. Cuando había recorrido unas sesenta millas en su vuelo de regreso, el radar de Malvinas le preguntó si tenía enlace con el guía, pues lo había perdido en la pantalla. Le respondió que no.

Sus bombas habían caído, otra vez, muy próximas al puesto comando de los tres generales británicos.

El BACO 2 arribó a Río Gallegos a las 00:05 del día 14 de junio. Fue el último avión argentino que entró en combate en la Batalla Aérea de Malvinas.


Extractado de la "Historia de la Fuerza Aérea Argentina"

Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas

Dirección de Estudios Históricos.

sábado, 26 de abril de 2025

Homenaje en Puerto Santa Cruz

Pieza de artilleria colocada en una plaza de la ciudad de Puerto Santa Cruz, como homenaje de la misma al Ejercito Argentino 1810 - 1994.
Se trata de un cañon L.30 Schneider cal 155 modelo argentino 1929.
Fotografias Enero 2025.



 

viernes, 14 de febrero de 2025

Recordatorio en Quetrequen

Monumento en homenaje a los caidos en la gesta de la Islas Malvinas, ciudad de Quetrequen, La Pampa.
Se encuntran aqui: un blindado AMX 13, un semioruga M5, morteros de varios calibres y material no identificado.
Fotografias 01Feb25.



 

martes, 16 de enero de 2024

Monumento a Julio A. Roca

En el Centro Civico de Bariloche, en la plaza "Expedicionarios al desierto" recubierta de piedra laja, sobre un pedestal de roca se alza la estatua del General Julio Argentino Roca montado sobre un caballo y mirando hacia el lago Nahuel Huapi. Esta obra fue realizada por el escultor argentino Emilio Jacinto Sarniguet. Por el trabajo cobró 18.000 pesos moneda nacional, que se los pagaron en cinco cuotas.

La estatua de bronce pesa alrededor de 2.000 kilos. En mayo de 1940 se levantó el pedestal en el centro de la plaza seca. Se decidió inaugurarla el martes 14 de enero de 1941, en la plaza de Expedicionarios al Desierto, que en un principio se iba a llamar Plaza de la Conquista del Desierto. Según la municipalidad el monumento con su pedestal es una pieza de una fundición en bronce casi única en el mundo. Además, actualmente se encuentra en un punto de deterioro que en poco tiempo sería irreversible.


jueves, 6 de julio de 2023

General Conrado Villegas

Este gran General del Ejército Argentino, de cuna uruguaya, nació en Tala, Departamento de Canelones en la República Oriental del Uruguay, el 3 de febrero de 1841. Fue bautizado el día 16 de ese mes como Blas Excelso del Corazón de Jesús, según acta de Bautismo. Su nombre, siempre fue Conrado Excelso. Sus padres, Octaviano Villegas (uruguayo) y María Lemus (brasileña), tuvieron seis hijos varones.

Conrado es llevado por su padre en 1846, a los 5 años de edad junto con otro de sus hermanos, llamado Miguel, a  casa de su tío Cesáreo Villegas, en La Unión, ubicada en cercanías de Montevideo.

Estudia en el Colegio de La Unión y sus tíos Cesáreo y Felisa completaron su formación espiritual como si fueran sus padres. Al recibirse de bachiller, sus tíos lo colocan como empleado de comercio; trabajo que realiza hasta su llegada a Argentina.

Conrado se presentó ante las autoridades Militares argentinas entre el 15 y 19 de agosto de 1862. Es incorporado el día 21 como Clase de la 1º Compañía del 1º Escuadrón de Artillería, en Buenos Aires. Contaba con 21 años de edad.  Tres meses después, el 28 de noviembre, es ascendido a Portaestandarte de su batallón.  Al año siguiente, el 10 de noviembre de 1863, es ascendido a Teniente 2º de la Segunda Compañía; 2º Escuadrón de Artillería.

En mayo de 1864, presta servicios al mando de un piquete de Artillería en la Isla Martín García. Estará en esta isla hasta el mes de julio.  El 4 de octubre de 1864 es ascendido a Teniente 1º.

Al año siguiente al desatarse la guerra con el Paraguay, Conrado se desempeñaba en el laboratorio de Mixtos del Arma de Artillería y es transferido a su batallón.  El 25 de mayo de 1865 participó en la toma de Corrientes, apoyando con artillería la agrupación Paunero; por lo que es condecorado con la Medalla del Ejército Argentino en conmemoración a su loable acción.

Luego de estar destacado en varios campamentos, intervino el 17 de agosto de 1865 en el combate de Yatay, recibiendo una condecoración del Gobierno Uruguayo.  El 18 de setiembre las fuerzas paraguayas se rinden en Uruguayana ante las fuerzas aliadas.  Recibió Conrado la medalla otorgada al valor por el Gobierno de Brasil. Esta es la tercera condecoración que obtenía por su acción.

Prestó servicios, luego de este combate, en varias guarniciones de esa región. El 2 de mayo de 1866 participa en la acción de Estero Bellaco y el 24,del mismo mes, tomó parte en el combate de Tuyutí, siendo condecorado por el Gobierno Argentino, con la especial condecoración conocida como “los Cordones de Tuyutí”.  También participó en  los combates de Yataití-Corá, Boquerón, y Tuyutí. En su legajo personal no se menciona que haya actuado en la batalla de Curuzú, pues permaneció en retaguardia en Tuyutí.

La enfermedad que padecía Conrado hizo crisis. El 28 de febrero de 1867 se informa al Inspector General de Armas la licencia que concedía desde el 15 de ese mes al  Teniente 1º Conrado Villegas y que lo autorizaba a “bajar” a Buenos Aires.  Ya no volvería a combatir en esta guerra, razón por la cual no recibió el Escudo de Curupaity, ni la medalla de la finalización de Campaña concedida el 7 de noviembre de 1871.

Debido a su estado de salud los médicos lo hicieron quedar en Buenos Aires. Regresó el 22 de marzo de 1867 a la Guarnición Buenos Aires, pero a los dos meses solicitó el retiro del Ejército en Operaciones, “por enfermedad contraída en servicio”.

El 1º de setiembre estando en campamento general de Tuyú-Cué, le es concedida la baja por orden superior. El 23 de ese mes, a pesar de estar de baja, por sus antecedentes es ascendido al grado de Capitán.

Viajó al Uruguay, en febrero de 1868, alegando “razones de familia” pidiendo licencia para el traslado a ese punto. También solicita se le de la baja con “goce y uso de uniforme” en razón de sus años de servicios y la naturaleza de los mismos.  Se excusa de no presentar la documentación correspondiente, por haberla perdido en la batalla de Yatay.  El Comandante Joaquín Viejobueno, ratifica las afirmaciones de Conrado.

En el mes de mayo, el Ejército le concede la baja absoluta por “razones de salud” y la separación de servicio con “uso de uniforme”.

Al llegar el mes de noviembre de ese año, Conrado solicita ser reincorporado al Ejército por estar repuesto de la enfermedad. Es reincorporado y lo destinan a la Frontera Este y Sudeste de Córdoba; siendo destinado a la Plana Mayor y Detall de la Guarnición Río Cuarto, a las órdenes del Coronel Lucio V. Mansilla.

Cambió de Arma en abril de 1869 y es incorporado al Regimiento 2º de Caballería de Línea, prestando servicios en el fuerte Tunas (Cba.) hasta el mes de octubre. En noviembre pasó al Fortín Arredondo. El 2 de noviembre es ascendido a Jefe de Fortín con el grado de Sargento Mayor, otorgándole un aumento de sueldo. Cobraba $ 55 mensuales.

Al producirse la revuelta de López Jordán, el Regimiento 2º de Caballería se integró a la Segunda División y participó del combate de El Quebracho, el 17 de setiembre de 1870, donde Villegas fue herido de un sablazo en la cabeza y varios lanzazos por salvar las tropas a sus órdenes. Por las heridas que había recibido se agravó su estado en el mes de febrero de 1871 y se traslada en “uso de licencia” a Uruguay, para reponerse.

En marzo ya repuesto vuelve al país y es destinado a la Guarnición de San Nicolás de los Arroyos.

En abril regresa al Regimiento 2º de Caballería en la frontera, en el Fuerte General Lavalle Norte o Ancaló; (hoy partido de General Pinto en la Pcia. de Buenos Aires).-

El 5 de mayo de 1871, bajo las órdenes del Teniente Coronel Maldonado, Villegas a cargo de un Batallón del Regimiento 2º de Caballería, ataca a los “Ranqueles”, en las cercanías de la laguna “La Picaza”, en lo que fue el primer choque en que intervino contra los indígenas que serían sus tradicionales enemigos.

Continuó durante los meses de mayo a diciembre haciendo una intensa campaña de patrullaje y reconocimiento del desierto. En el mes de diciembre, Villegas vuelve a Buenos Aires para atenderse en el Hospital Militar.

En febrero de 1872, en el fuerte Gral. Lavalle Norte, Villegas salió en persecución de una partida de ranqueles que habían invadido el sur de Santa Fe. No los encontró y por las informaciones que recibió, los indígenas habían regresado al desierto. Ordenó regresar al fuerte, motivo que no agradó al Coronel Borges –Jefe del Fuerte- y Villegas es sancionado en forma “reservada”.

Conviviendo con sus soldados y participando por igual con ellos de sus éxitos y fatigas, obtuvo fama de muy bravo entre los bravos, “el Tigre Villegas” le decían sus soldados y “muy toro” los indígenas.

En reemplazo del Tte. Coronel Timote, Villegas es ascendido a Jefe del Regimiento 3 de Caballería, destacado en el Fuerte General Lavalle Norte, el 12 de febrero de 1873.  Asumía así la Jefatura del que sería su orgullo y del cual dijo: “…con el 3 , basta para limpiar la pampa de indios…”.

En junio de 1873, López Jordán realizó otra levantamiento. Conrado Villegas traslada el Regimiento 3º de Caballería hacia Entre Ríos apoyando a las tropas nacionales. En “Las Juntas de Atencio”, Villegas con el regimiento a su mando atacó a las tropas jordanistas dispersándolas rápidamente.  Para los primeros días del mes de diciembre, luego de haber permanecido en Paraná; Villegas y su tropa vuelven hacia Junín en la frontera del desierto.

En abril de 1874, Conrado es nombrado Jefe Interino de la Frontera Norte en reemplazo del Coronel Borges. En octubre, intervino en el combate de “La Verde”, en ocasión de la Revolución de Mitre, siendo su acción merecedora del ascenso al grado de Coronel, en el mismo campo de batalla por el Presidente Sarmiento y queda como Jefe de la División Norte de Buenos Aires, en diciembre de 1874. En este mes también, Conrado, había reunido en Junín una caballada de unos 6.000 animales, (formaban parte de confiscaciones, donaciones y rescates), de los que Conrado eligió 600, todos tordillos claros, para tenerlos de “caballo de pelea” en el Regimiento 3º. Así nacieron los famosos “Blancos” de Villegas.

En marzo de 1875, es nombrado el coronel Villegas Jefe de la Frontera Norte. Desde ese momento intervino en muchas acciones de guerra contra los indígenas. El 26 de enero de 1876, Villegas y su Regimiento combaten contra una coalición de indígenas de Namuncurá, Baigorrita, Pincén e indios chilenos y ranqueles que invadieron Tapalqué. Obtiene, con sus tropas, la felicitación del Presidente de la República por esa acción.

El ministro Alsina, en marzo de 1876, reúne en Olavarría a los Jefes de las fronteras de Buenos Aires, Villegas entre ellos, para el avance total de la Frontera. De acuerdo a las órdenes recibidas la División Norte al mando del coronel Villegas debía avanzar hacia Trenque Lauquen, quedando a elección de Villegas el fundar una población en Las Tunas, Trenque Lauquen, o en el área de Sanquilcó y Las Tunas. Para el 22 de marzo, Villegas inicia la marcha hacia el desierto, de acuerdo al Plan del Ministro Alsina, con el Regimiento 3º de Caballería, 2º de Infantería, los Guardias Nacionales de Junín y un piquete de Artillería.

El 26 de marzo levanta el Fortín Timote (hoy ciudad ) dejando 10 hombres de guarnición. Luego de algunos días de marcha, alcanzan los médanos que rodean la “Trenque Lauquen” el 12 de abril a las 17, 23 hs. y tomó posesión del territorio enarbolando la bandera patria y saludándola con una salva de 21 cañonazos.

En todo el trayecto desde el Fuerte Lavalle Norte hasta Trenque Lauquen, no se encontró la División Norte con ningún indígena asentado en el territorio recorrido. Ya estaban viviendo en el actual territorio de la Pcia. de La Pampa.

En el mes de junio, el día 10, en cercanías del actual pueblo de Fortín Olavarría, tuvo un encuentro con los indígenas, del que salió vivo por milagro: con diecisiete lanzazos en su espalda llegó abrazando el cogote de su caballo a la Comandancia.

En los primeros meses de su llegada, Villegas mostró otra faceta de la militar, el de colono y capataz, agregada a la de administrador. Trabajaba en todo y con todos, levantando ranchos, haciendo el adobe, sembrando alfalfa, verduras; preparando corrales, etc.. Al poco tiempo se cosechaban los primeros tomates de la región.

En abril de 1877, escribe un informe al Inspector General de Armas, Cnel. Luis María Campos, en el que describe la población y sus alrededores al final del primer año de ser levantada.

Organizó una Orden General, de 44 artículos reglamentando el servicio en los Fortines, que fue tenida por modelo.

Siendo la Frontera de la División Norte la más extensa de la Línea de Alsina, fue la única que terminó en su totalidad la traza de la famosa “zanja de Alsina”.

El 21 de enero de 1878, contrae enlace con Carmen Granada Blanco, su novia, siendo su madrina Carmen Blanco de Granada y padrino, don Carlos Casares, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.

Durante el mes de noviembre de este año, de acuerdo a las órdenes recibidas del nuevo Ministro de Guerra, Gral. Julio A. Roca;  organizó un ataque a Pincén sobre el frente Trenque Lauquen-Yapenque-Lincachu-Luan Lauquen, en el que es tomado prisionero el cacique Pincén por el Mayor Rafael Solís.

Villegas informó a la superioridad sobre la captura de Pincén y de otros dos capitanejos, 17 indios de lanza, 54 de chusma,  y del rescate de 12 cautivas y algunos cautivos hombres;  murieron en la batida 5 indígenas. Solicita Villegas también, que Pincén quede en esta comandancia, por ser la manera más eficaz de que los indígenas se entreguen en paz. Comentó en su carta que Pincén le pedía ser su amigo y luchar juntos para sacar a los indígenas chilenos que habían invadido esta región desde hacía varios años.

A fines de noviembre, Villegas ordena al Mayor Sosa que con 100 hombres del Regimiento 3 de Caballería y un grupo de “indios amigos”, avance sobre Pueya-Picún-Lauquen, por lo que se consiguió tomar prisioneros a 2 capitanejos, 21 indios de lanza, 114 de chusma, 7 muertos, y se recobraron 120 caballos y yeguas y una punta de ovejas.

El 6 de diciembre de 1878, Villegas envía a Pincén a Buenos Aires, en calidad de detenido, debido a la insistencia del Gral. Roca

A finales de ese mes y como consecuencia del buen trato que Villegas le dio al cacique Pincén, se entregan prisioneros Nahuel Payún y Pichi Pincén con 7 capitanejos, 52 indios de lanza, 157 de chusma. Se rescataron a cuatro cautivos “huincas”.

Para el 9 de abril de 1879, la División Trenque Lauquen, denominada ahora Segunda División del Ejército Expedicionario, parte de Trenque Lauquen hacia Carhué para el continuar con el avance hacia el Río Negro, acatando las órdenes superiores del gobierno.

En Carhué, el Gral. Julio Roca informa a Villegas que quedan bajo su responsabilidad como Jefe de Regimiento 3º de Caballería y jefe de la 2º División del Ejército Expedicionario; agregándole el cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército Expedicionario.

El 9 de mayo, Conrado Villegas con sus hombres, a 30 km. a la vanguardia de las Fuerzas Expedicionarios,  fueron el primer cuerpo  que arribó a las costas del Río Colorado. El día 13 de mayo, alcanzan el Paso Alsina por donde se cruza el Río Colorado. El general Roca, a retaguardia de la División de Conrado, dispone una nueva organización del Ejercito Expedicionario, estableciendo que las fuerzas de Trenque Lauquen, Puán y Fuerte Argentino tomaran el nombre de Brigadas por su orden numérico, las que se ponían bajo las directas órdenes del Coronel Villegas.

El 22 de mayo, el Gral. Roca elige la Primera Brigada, comandada por Villegas, para acompañarlo en el cruce del Río Negro a la vanguardia de las fuerzas.

El 24 de mayo, la avanzada de la vanguardia, formada por 25 hombres a las órdenes del Teniente Coronel Fotheringham, divisa el Río Negro.

El día 2 de junio, el general Julio Roca con 100 hombres y una Banda de Infantería, continúa el avance hacia la confluencia del Río Neuquen con el Limay, a la cual alcanza el 11 de ese mes. Entretanto Villegas permaneció en el Campamento Choele Choel con el resto de las Fuerzas.

A fines de mes, el general Roca reorganiza las Fuerzas de la nueva frontera designando a Conrado Villegas Jefe de la 1º Brigada de Caballería formada por los Regimientos 1º y 3º de esa arma. Simultáneamente, otorgó a Villegas la Jefatura Militar de Río Negro y Neuquen.

El 9 de julio de 1879, ante los Regimientos 1º, 2º y 6º de Infantería y 1º,3º y 11º de Caballería y un Escuadrón de Artillería, funda el pueblo Nicolás Avellaneda, hoy Choele Choel.

Villegas se dedicó a recorrer el área sur del Río Colorado, desde Choique Mahuida a la Auca Mahuida.

Desde Choele Choel, escribe a varios caciques que recibían sueldos de gobernador chilenos, especialmente a Sayhueque, que era indígena argentino, explicándole las conveniencias de no oponerse al avance militar para evitar un trágico fin de las tribus.

Festeja el día de la patria, 25 de mayo de 1880, a orillas del Río Negro leyendo a las tropas una orden general sobre la necesidad de unirse todos los argentinos bajo la bandera de la Patria y sus Héroes.

Para el 14 de junio, de acuerdo a órdenes superiores, a bordo del Villarino zarpa de Carmen de Patagones hacia Buenos Aires con los integrantes de las tropas de la División Río Negro y Neuquen. Desembarca cuatro días después en San Fernando. Había sido llamado por la revolución de Carlos Tejedor, pero al llegar ya había sido sofocada por las tropas leales al gobierno.

El 9 de julio de 1880 el Senado de la Nación asciende a Conrado Villegas a Coronel Mayor.

Desde  Choele Choel, en marzo de 1881, Villegas acompañado por fuerzas de la 3º Brigada, cruza el Río Negro y marcha hacia el Lago Nahuel Huapi. Llegaron el 10 de abril, y desde las márgenes del Lago Nahuel Huapi, revista las tropas de la 1º, 2º y 3º Brigada y lee una proclama en la que evoca a los Ejércitos Libertadores, previo izamiento de la bandera patria. El día 16, acampaban a orillas del lago, Villegas acompañado por Wintter y el Tte. Coronel Suárez, recorren en lancha el Nahuel Huapi, en lo que fue la primera vez que una embarcación de bandera Argentina surcaba el Lago.

El 15 de junio llegaba a la ciudad de Patagones a bordo del barco “Río Negro” siendo recibido con gran júbilo por la población ante el éxito de la campaña al gran Lago.

Entre los años 1881 y 1882 efectuó varios viajes a Buenos Aires. En marzo de 1882, el Presidente Roca, organiza la Segunda División del Ejército con los cuerpos de ocupación del Río Negro y Neuquen bajo el comando de Conrado Villegas.

En julio de 1882, Villegas en Patagones realiza un nuevo plan para perfeccionar la ocupación de 1881, la que sería denominada: Campaña de los Andes al Sud de la Patagonia.

El 3 de noviembre de 1882 es ascendido a General. En Choele Choel, da instrucciones a los jefes de las tres Brigadas para iniciar las operaciones de acuerdo al nuevo plan. Así, el 22 de ese mes, parte la 1º Brigada al mando del General Villegas hacia el Limay y el Neuquen. Llegan a Ñorquín el 6 de diciembre. Desde este sitio, Villegas parte hacia el campamento de la 3º Brigada en las nacientes del Río Aluminé. Luego parte hacia el campamento de la 2º Brigada. Desde Nahuel Huapi, felicita a la 3º Brigada por el triunfo en el combate de Apulé.

El 20 de marzo de 1883 emite una orden general a los Jefes de las Brigadas con disposiciones para consolidar la ocupación lograda en esa campaña.

En Junio, ya su cuerpo está totalmente débil, Villegas llegó a Patagones para asistir su salud. El Presidente Roca ordena que sea trasladado urgente a Buenos Aires a bordo del “Villarino”; fue recibido en el Puerto de la Boca, en Buenos Aires por una gran multitud que lo vivaba, y lo acompañó hasta el Círculo Militar.

Es tratado, en su domicilio de los Altos de Parissé, por el cirujano Mayor del Ejército en 0ctibre de 1883. Por razones de salud no volverá ya más al frente. En el mes de febrero de 1884, pareció haber mejorado su salud, y viaja al Uruguay para estar junto a familiares y amigos. Se agravó su estado y tuvo que interrumpir su estadía en aquel país.

El Presidente Roca se ocupó personalmente de hacer todo lo posible para salvar la vida de Conrado. Le concedieron licencia para trasladarse a Europa, en abril de 1884, con el objeto de curarse la enfermedad contraída en servicio. Viajó acompañado por su esposa y un asistente, el Tte. 1º Laurentino Vigil. La licencia acordaba retención y goce de su cargo de Jefe de la Segunda División. Se embarcaron rumbo a Burdeos el día 22 de abril. En Montevideo no pudo bajar a tierra por el estado de salud.

Se agravó su estado de salud y debieron hospitalizarlo en Pernambuco hasta el 14 de junio. Se mejoró y continuó el viaje hacia Francia. Llegó a Burdeos el 6 de julio.

En París se alojó en el Gran Hotel de Malta, Rue Richelieu Nº 63, el 18 de julio. El Ministro argentino, Mariano Balcarce se ocupó personalmente de Conrado, por ser un ilustre paciente y el mismo trato recibió de la colectividad argentina en esa ciudad.

Es atendido por un grupo de especialistas junto al profesor Brocca . Todos volcaron todos sus esfuerzos y los últimos adelantes científicos para mejorar la salud de Conrado, pero fue en vano. A los médicos franceses les asombró que hubiera podido sobrevivir a las 54 heridas de arma blanca que reconocieron en su cuerpo.

El 26 de agosto de 1884, a las tres de la mañana, moría Conrado Villegas a la edad de 43 años. El diagnóstico fue “”coeur de bouef”: hipertrofia del corazón por excesos de esfuerzos.

El 30 de mayo de 1885, llegaron los restos del General Conrado E. Villegas a Buenos Aires, siendo depositados en el Panteón Militar del cementerio del Oeste. En julio de 1909, los restos de Villegas son trasladados al Cementerio Norte y depositados en la bóveda del Tte. Gral. Nicolás Levalle.

El 25 de agosto de 1945, los restos del fundador llegan a Trenque Lauquen en medio del fervor de toda la ciudad. En el atrio de la Iglesia Ntra. Sra. de los Dolores reposan  en un mausoleo los restos de Conrado E. Villegas y su esposa Carmen Granada.


 Fuente

Cabeza Miró, Patricia – General Conrado Excelso Villegas – Nuestro Fundador.

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.

Mayo, José F. – Un Titán del Desierto – – Año 2003 – Ed.: HCD Pcia. de Bs. As. Derechos de Autor  Expte. Nº 552553.


 Fuente y agradecimiento:  fuente: www.revisionistas.com.ar


domingo, 19 de junio de 2022

Primer Teniente Hector R. Volponi

Héctor Ricardo Volponi 
Grado:  Primer Teniente (PM) 
Especialidad:  Aviador Militar 
Unidad de origen:   VI Brigada Aérea 
Sistema de Armas:   M-5 Dagger 
Fecha de nacimiento:  25/6/53 
Lugar de nacimiento:   Tres Arroyos, Buenos Aires 
Fecha de fallecimiento:  23/5/82 
Lugar de fallecimiento:   Bahía Elefante (Isla Gran Malvina) 

 Detalle de su última misión

Domingo 23 de mayo

Orden Fragmentaria 1215, tres M 5, indicativo PUÑAL, armados con una bomba MK 17. Tripulación: mayor Carlos Martínez, teniente Héctor Volponi, capitán Carlos Moreno.

Despegaron de Río Grande, a las 14:20. El número 3 no decoló por fallas técnicas. Los dos restantes llegaron a la zona del blanco, no encontraron el objetivo, regresaron y fueron interceptados por una patrulla aérea de combate (PAC) (Lt Cdr Andy Auld y Lt Martin Hale). Volaron rasante (noventa pies), sobre isla Borbón (Pebble Island), eyectaron cargas y escaparon por no contar con combustible y armamento adecuado para enfrentarlos en misión aire-aire. El número 2, teniente Héctor Volponi, fue alcanzado por un Sidewinder AIM - 9L de Lt Hale, (ZA-194) y derribado, sin eyección, en la Bahía Horseshoe. Sus restos cayeron en el lado oeste de la Bahía Elefante Marino, dos millas al norte del asentamiento ubicado en la Isla de Borbón y fueron recuperados (Orden Fragmentaria 2532) desde el aeródromo auxiliar Calderón, en una urna, el día 29 de mayo. El mayor Martínez, gracias a su posición más avanzada y mayor velocidad, logró tomar distancia, eyectó tanques y regresó al continente. Arribó a Río Grande, a las 16:20


Extractado de la "Historia de la Fuerza Aérea Argentina"
Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas
Dirección de Estudios Históricos

Avion preservado en la Ciudad de Tres Arroyos (ciudad natal).
Fuente y agradecimiento: Fuerza Aerea Argentina.

Pedro Ignacio Bean

Grado: Primer Teniente (PM)

Especialidad: Aviador Militar

Unidad de origen: VI Brigada Aérea

Sistema de Armas: Mirage M5 Dagger

Fecha de nacimiento: 31/7/54

Lugar de nacimiento: Córdoba

Fecha de fallecimiento: 21/5/82

Lugar de fallecimiento: Estrecho San Carlos


Detalle de su última misión:

Viernes 21 de mayo

Orden Fragmentaria 1181, tres M 5, indicativo ÑANDÚ, armados con una bomba MK 17. Tripulación 1: capitán Carlos Rohde; 2: teniente Pedro Bean; 3: capitán Roberto Janett.

Despegaron de Río Grande a las 09:45. Atacaron, a las 10:32, a un grupo de tres buques (HMS Broadsword, HMS Argonaut, HMS Plymouth), en el Estrecho de San Carlos. El N° 2, teniente Pedro Ignacio Bean, fue derribado por un misil Sea Wolf lanzado desde la HMS Broadsword. En final de tiro se eyectó pero no fue recuperado, constituyéndose así en la primera baja argentina de la batalla de San Carlos. Los restantes regresaron a Río Grande a las 11:45, tras lanzar sus bombas. Este ataque dejó, como resultado, a la fragata HMS Broadsword, averiada, con más de cuarenta impactos de cañón. El numeral 3 vio eyectarse al teniente Bean.

Juan Domingo Bernhardt

Grado: Primer Teniente (PM)

Especialidad: Aviador Militar

Unidad de origen: VI Brigada Aérea

Sistema de Armas: Mirage M5 Dagger

Fecha de nacimiento: 1/5/55

Lugar de nacimiento: Rosario del Tala, Entre Ríos

Fecha de fallecimiento: 29/5/82

Lugar de fallecimiento: Bahía San Carlos (Isla Soledad)


Detalle de su última misión:

Sábado 29 de mayo

CAZA BOMBARDEROS

Orden Fragmentaria 1264. Dos M 5. Indicativo PATRIA, armados con dos bombas retardadas por paracaídas (BRP), cada uno. Despegaron de San Julián, a las 10:00, para realizar navegación táctica a bajo nivel. Misión: ataque a objetivos terrestres en proximidades de Darwin. Tripulación: capitán Norberto Dimeglio, primer teniente César Román (C-421). A poco de decolar, el Comando de la Fuerza Aérea Sur ordenó su regreso, debido a que no pudo coordinar, con las fuerzas terrestres en Malvinas, la psición de las tropas argentinas. Arribaron a las 11:00.

Orden Fragmentaria 1266. Dos M 5. Indicativo ÑANDÚ, armados con dos bombas retardadas por paracaídas (BRP), cada uno. Misión: ataque a buques en el Brazo San Carlos (1° prioridad: buque carguero, 2°: buques de guerra). Tripulación: capitán Horacio Mir González (C-414), teniente Juan Bernhardt. Despegaron de Río Grande a las 11:30. Realizaron navegación de ida con el LR-35, matrícula LV-LUP, indicativo PIPO como guía (Orden Fragmentaria 2238). Regresaron a las 13:30.

Al llegar a la posición 52° 18' S / 60° 30' O, descendieron a vuelo rasante y se mantuvieron así, durante 100 millas náuticas. En la zona de los objetivos no avistaron buques, ni vieron ningún tipo de defensas, pero estimaron que, en las estribaciones montañosas de la Bahía San Carlos, había misiles instalados en tierra. A la salida de la zona del objetivo, (12:25), un misil Rapier hizo impacto en el numeral. El teniente Juan Domingo Bernhardt falleció, al estrellarse su avión.

José Leónidas Ardiles

Grado: Capitán (PM)

Especialidad: Aviador Militar

Unidad de origen: VI Brigada Aérea

Sistema de Armas: Mirage M5 Dagger

Fecha de nacimiento: 19/08/54

Lugar de nacimiento: Obispo Trejo, Córdoba

Fecha de fallecimiento: 1/5/82

Lugar de fallecimiento: Atlántico Sur


Detalle de su última misión:

Sábado 1 de mayo

Orden Fragmentaria 1113. Dos M5, indicativo RUBIO; armamento: cañón de 30 milímetros y dos misiles Shaffir. Tripulación: capitán Carlos Rohde, primer teniente José Ardiles. Despegaron de Río Grande a las 15:54. Ruta: Malvinas - buques en Bahía Anunciación.

El jefe de sección, Rohde, regresó por fallas y Ardiles continuó solo hacia Malvinas. Al llegar al área ordenada atacó a una fragata que se dirigía a Darwin, impidiendo su misión de ataque. Posteriormente, estableció enlace con el Centro de Información y Control Malvinas y fue vectoreado para interceptar un eco (Harrier); pero el eco se transformó en dos aviones de una patrulla aérea de combate (PAC) y fue derribado por un misil Sidewinder AIM 9L. Fueron testigos oculares los capitanes: Ricardo Grünert, Roberto Vila y el primer teniente Ricardo Fasani, tripulantes de Pucará en la Base Aérea Militar Cóndor.

Aproximadamente a las 16:30, Bertie Penfold, piloto del Harrier matrícula XZ455, y Martin Hale fueron lanzados desde el Hermes para interceptar dos ecos rumbo este-noreste sobre la Isla Soledad y, sin dudas, fueron detectados por el radar de Puerto Argentino. Ambos, fueron vectoreados por sus respectivos radares para interceptarse mutuamente.

Unos pocos minutos después, los Sea Harrier se trabaron en combate con el Dagger C-433 piloteado por el primer teniente José Ardiles. Hale y Penfold estaban a 20.000 pies con el Dagger alrededor de 13.000 pies arriba y a cinco millas de distancia cuando un misil aire/aire (seguramente un Shaffrir) fue disparado desde el avión argentino. El misil estaba dirigido al avión de Hale y éste lo evadió maniobrando y lanzando Chaff (material metálico que se arroja al aire como papel picado para confundir al misil) y buscando las nubes a un nivel de 5.000 pies. Afortunadamente, justo antes que entrara en la nube, el misil se desvió, tal vez debido a que perdió potencia o engañado por el Chaff. Había errado su blanco, pero no por mucho; y fue ciertamente una emocionante experiencia para Hale.

Mientras tanto, alrededor de las 16:41, Penfold se había colocado a la cola del avión enemigo y a una distancia de cerca de tres millas disparó el AIM 9L el cual impactó en el Dagger de Ardiles. El caza explotó matando a su piloto. No se vio que Ardiles se eyectara. Posteriormente se encontraron partes de su avión, aunque no el piloto, en la isla Livel, y en una posición no esperada a treinta millas al sudoeste de Puerto Argentino y bien distante de la zona del combate.

Alrededor de las 15:00, la Fuerza Aérea Sur había clarificado su carta de situación respecto de la ubicación del enemigo, (con unidades dentro de su radio de acción), y de sus ambiciosas intenciones, (desembarco y fuego de ablande sobre nuestras fuerzas terrestres). Entonces, lanzó todos sus aviones disponibles, incluso sus bombarderos livianos BMK-62, desde la base aeronaval Almirante Zar, en Trelew.

Carlos Julio Castillo

Grado: Primer Teniente (PM)
Especialidad: Aviador Militar
Unidad de origen: VI Brigada Aérea
Sistema de Armas: M-5 Dagger
Fecha de nacimiento: 20/11/56
Lugar de nacimiento: Oliva (Córdoba)
Fecha de fallecimiento: 24/5/82
Lugar de fallecimiento: Atlántico Sur.

Falleció el día 24 de Mayo de 1982, a bordo de un Mirage V Dagger (matrícula C-419) en misión de ataque a la flota inglesa, con el indicativo “Oro”.
Al norte de la Isla de Borbón, en la Gran Malvina, fueron interceptados por una PAC de Harrier ingleses armados con misiles Sidewinder, que provocaron el derribo de todos los integrantes de la escuadrilla, lamentablemente el Teniente Castillo no pudo eyectarse, falleciendo de forma inmediata.

“Recibió las condecoraciones: la Medalla "La Nación Argentina al Valor en Combate" y la Cruz de "La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate" otorgada por el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina por Ley 24.229 del 28 de julio de 1993, en reconocimiento a la actuación de los ciudadanos en la Guerra del Atlántico Sur por sus relevantes méritos, valor y heroísmo en defensa de la Patria.
Fue declarado "Héroe Nacional" por el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina por Ley 24.950 del 18 de marzo de 1998, a los efectos que estos Héroes perduren en la memoria y conciencia histórica de las generaciones venideras”.

Gustavo Argentino García Cuerva

Grado: Mayor (PM)

Especialidad: Aviador Militar

Unidad de origen: VIII Brigada Aérea

Sistema de Armas: Mirage M-III

Fecha de nacimiento: 28/2/46

Lugar de nacimiento: Dolores, Bs. As.

Fecha de fallecimiento: 01/5/82

Lugar de fallecimiento: Puerto Argentino (Isla Soledad)


Detalle de su última misión:

Sábado 1 de mayo

Orden Fragmentaria 1109: Dos MIII, indicativo DARDO. Misión: cobertura; armamento: misiles Magic. Tripulación: capitán Gustavo García Cuerva (I-015), primer teniente Carlos Perona (I-019). Despegaron de Río Gallegos a las 15:45. Ruta: Río Gallegos - Malvinas.

Esta tripulación cumplía la segunda salida del día, y fue la que, por primera vez, recibió fuego de una patrulla aérea británica. Ambos aviones eyectaron tanques y se trabaron en combate sobre la Isla Borbón.

El capitán García Cuerva vio el misil arrojado sobre su numeral (Perona) y le gritó: Le lanzaron un misil, ¡cierre, cierre!,pero el misil alcanzo al N° 2 y éste eyectó. Posteriormente, fue recuperado.

El capitán García Cuerva, sin combustible para regresar al continente, tenía dos alternativas; eyectarse sobre las islas y perder el avión, o intentar el aterrizaje en la pista de Malvinas y salvar su máquina.

Esto último suponía una excelente coordinación con el comando de la defensa aérea de Malvinas (Centro de Información y Control Artillería Antiaérea). Lamentablemente, esta coordinación aún no ocurría, porque no se había alcanzado el nivel de confianza de la defensa y, aún peor, subsistía el grado de desorganización producido por los ataques aéreos y fuego naval enemigo sobre la zona.

García Cuerva decidió aterrizar y lo comunicó por VHF. El "alto el fuego" fue ordenado, reiteradamente, por el Centro de Información y Control. El M-III se dirigió hacia la pista y procedió a eyectar sus cargas externas, para facilitar la maniobra de aterrizaje. Esa acción (eyección de cargas), confundió a la tropa que de inmediato comenzó a disparar sus armas largas (fusiles) contra el avión. La psicosis creada por el Vulcan y los Harrier pudo, en los artilleros, más que la orden del Centro de Información y Control, y las baterías antiaéreas del Ejército y la Armada abrieron fuego, que dio como resultado el derribo del M-III. El piloto inglés que derribó al primer teniente Perona fue el Fl Lt RAF Paul Barton; y el que combatió contra el capitán García Cuerva, el Lt RN Steve Thomas. Respecto del accionar del capitán García Cuerva, durante los quince minutos transcurridos entre el combate relatado y su solicitud de aterrizaje en Base Aérea Militar Malvinas, existen versiones, que afirman lo siguiente: García Cuerva avistó al Hermes en el momento en que un avión Sea Harrier estaba próximo al aterrizaje; se lanzó sobre el mismo y lo ametralló haciendo que, después de rebotar dos veces sobre la pista del portaaviones, rompiera el elevador y cayera al mar.

Luego ametralló el puente causando averías menores.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Mayor Horacio Fernandez Cutiellos

 Por Sebastián Miranda.

El 23 de enero de 1989 los cuarteles de La Tablada fueron atacados por integrantes del Movimiento Todos por la Patria. La defensa ejercida por el segundo jefe del RIM 3, el mayor Horacio Fernández Cutiellos fue clave para desarticular el copamiento.


A las 6.15 del 23 de enero de 1989, repitiendo la forma de irrupción practicada por el PRT-ERP contra el Batallón de Arsenales 601 de Monte Chingolo en 1975, un camión Ford 7000 de la empresa Coca–Cola robado unos minutos antes que transitaba por la avenida Crovara viró bruscamente frente a la entrada principal del Regimiento 3 de Infantería Mecanizado General Belgrano y del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada I Coronel Isidro Suárez y embistió el portón de ingreso del Puesto 1, golpeando al soldado Juan Manuel Morales y al cabo Juan Pío Garnica que se encontraban custodiándolo y conversando con el cabo primero Daniel Cejas.

El conscripto clase 1969 Roberto Tadeo Taddía que estaba en las proximidades barriendo con una escoba se retiró hacia un costado alertado por el cabo de cuarto Alberto Sosa que abrió fuego con su FAL contra los atacantes a la vez que intentaba sacarlo de la línea de fuego. 

Sin posibilidad alguna de defenderse, el soldado T. Taddía levantó las manos para rendirse, pero varios disparos efectuados por los terroristas lo mataron. 

Desde el interior de la guardia, el sargento Atilio Escalante escuchó los estampidos, salió con su FAL e hizo una descarga sobre el camión matando al conductor, el veterano guerrillero del ERP Carlos Cabañas. Mientras tanto, desde el puesto de comunicaciones de la guardia, el cabo primero Ramón Ortiz envió un mensaje al Estado Mayor del Ejército informando sobre el ataque.

Detrás del camión ingresaron 8 vehículos con aproximadamente 46 subversivos del autodenominado MTP (Movimiento Todos por la Patria, integrado mayoritariamente por cuadros remanentes del ERP y Montoneros) que se dividieron en 2 grupos: Asalto (subdividido en 4 escuadrones) y Tanques que se dispersaron por el cuartel para tomar los objetivos asignados.

En el exterior esperaba el Grupo Agitación para promover una pueblada sobre la Plaza de Mayo una vez que se concretara la toma.

A medida que avanzaban los automóviles, descendían los subversivos del MTP fuertemente armados que se dirigían rápidamente a las diferentes dependencias del cuartel.

Alertado por los disparos, el mayor Horacio Fernández Cutiellos que estaba en la jefatura ubicada a pocos metros de la guardia, salió al hall principal y abrió fuego hiriendo a Roberto Sánchez Nadal, alias Osvaldo Farfán, veterano jefe del ERP comandante del grupo de asalto. Rápidamente ubicó un nuevo blanco y mató a otro, José Luis Caldú.

Sus disparos hicieron impacto también en José Mendoza y Julio Arroyo que murieron y en Sergio Mamani, Jorge Baños, José Díaz y otro subversivo más que quedaron heridos. La acción del 2do Jefe del regimiento en pocos minutos puso fuera de combate a 8 integrantes del MTP, siendo decisiva para dificultar el ataque y dar tiempo a sus camaradas de prepararse para repeler a los incursores.

Su fama de buen tirador estaba justificada. Entre los caídos se encontraban R. Sánchez –máximo responsable de las acciones dentro de la Unidad-, J. L. Caldú y J. Mendoza (comandante del escuadrón 1), tres de los de mayor experiencia entre los atacantes. Al fuego del mayor se sumó el de los efectivos de la Compañía Comando y Servicio.

Tomada la guardia, los subversivos del MTP atacaron la jefatura. Ante la resistencia ofrecida por el mayor Fernández Cutiellos, los atacantes desistieron de copar la dependencia. En las acciones fue auxiliado por el soldado Sergio Amodeo que le llenaba los cargadores de su FAL, en la jefatura estaban también otros tres conscriptos que no participaron del combate. A las 6.45 el mayor se comunicó con el coronel Jorge Halperín, del comando de la Brigada de Infantería Mecanizada X produciéndose el siguiente diálogo:

. H.F.C: “Mi coronel; aproximadamente a las 06.20 hs. entraron al cuartel, a los tiros, por el puesto 1, un camión y 7 u 8 automóviles con gente de civil y uniforme que coparon la guardia de prevención … .

. Comando: ¿La guardia ha sido totalmente tomada o sólo en forma parcial?

. H.F.C: Totalmente tomada. Además han atacado las sub–unidades que están alrededor de la Plaza de Armas. Desde aquí observo cuerpos en el suelo, heridos o muertos, de civiles y de personal militar. Actualmente se escuchan disparos en el fondo del cuartel … .

Mi coronel, yo voy a morir defendiendo el cuartel, ustedes recupérenlo …”.

      Tras repeler los primeros ataques y efectuar disparos contra los terroristas que atacaron la guardia y la Compañía Comando y Servicio, cerca de las diez de la mañana el mayor H. Fernández Cutiellos estando en la entrada principal de la Jefatura fue herido en el hombro. El soldado que lo asistía intentó auxiliarlo pero ante el peligro le ordenó retirarse. Protegiendo a su subordinado como corresponde a un oficial superior, fue herido nuevamente y murió. De acuerdo a los testimonios de los conscriptos, los subversivos intimaron a la rendición al oficial, su respuesta fue: “vengan a buscarme”. 

Días después de su muerte su esposa, Liliana Inés Raffo, concurrió al cuartel para recoger algunos efectos personales. Entre sus papeles encontró una nota dirigida a sus hijos:

    “Que el primero y más importantes de los mandamientos es: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas y a nadie más amarás en mayor medida que a Él. A tu prójimo debes amarlo como te amas a ti mismo, por el amor de Dios.

     A tus superiores les debes respeto, obediencia y fidelidad, pero nunca de manera incondicional, pues la primera fidelidad es a Dios y sólo los superiores que actúen ordenados a sus fines y conforme a su orden, merecen ser considerados como tales.

     Con tus subalternos o inferiores tienes la responsabilidad de enseñarles y guiarlos con suavidad y firmeza por el camino recto de la virtud”.

Tras su muerte recibió una mención honorífica por: “repeler el ataque de los delincuentes subversivos, muy superiores en número, en la plana mayor del RI Mec 3 y aferrarlos hasta perder la vida en la acción”. Fue ascendido post mortem a teniente coronel. Tenía entonces 37 años y era padre de cuatro hijos.   

jueves, 17 de junio de 2021

Cura Malal - Primera conscripcion

 El lugar donde estableció su campamento la primera conscripción argentina se encuentra ubicado en las sierras de Cura Malal, próximo a la localidad de Pigüé.

El 23 de noviembre de 1895 el Congreso Nacional sancionó la ley número 3.318, que establecía la formación del Ejército de la República. Promulgada esta ley, se llamó bajo las armas a los ciudadanos nacidos en el año 1875 y con ellos se formaron las primeras legiones disciplinadas de soldados, con lo que se abolió para siempre el antiguo sistema de enganches.

En el cuartel del Regimiento 11 de Infantería, situado en las calles Pichincha y Garay, se realizó la concentración de los ciudadanos llamados al servicio de la Patria. El 15 de abril de 1896 los entusiastas jóvenes, llevando cada uno sus respectivos equipos, marcharon hasta la estación Sola, de Barracas, desde donde se embarcaron en trenes especialmente preparados. Después de un viaje que duró casi veinte horas los conscriptos llegaron a Pigüé y desde allí continuaron a pie hasta el campamento. Las carpas blancas que sirvieron de refugio a la tropa se habían instalado en las faldas de las sierras y en esas soledades ofrecían un aspecto tan original que se las conocía con el nombre de “ciudad blanca”.

La primera conscripción argentina estaba formada por 7.648 hombres, al mando del general de división Luis María Campos. Los conscriptos, que permanecieron en el campamento hasta el mes de julio, recibieron una intensa preparación militar y merced al tesón que pusieron lograron convertirse rápidamente de reclutas en aguerridos soldados.

Algunos de los jóvenes enrolados dejaron interesantes crónicas de la vida en el campamento. Uno de ellos, el doctor Horacio Beccar Varela, en los artículos que publicaba en “El Diario”, expresaba: “Las carpas son para cuatro personas y nos han destinado una para cada tres personas. En los momentos de descanso, que son los menos, nos pasamos el tiempo acostados en las colchonetas, no tan mullidas como el colchón que mamá quería que trajese. Esto es una Siberia: sopla todo el día un viento que nos hiela los huesos”. “Por la noche el campamento ofrecía –dice el mismo cronista- un curioso aspecto. Cada carpa puede contarse porque en ella brilla una luz desde que entra la noche hasta la retreta, y si de día el campamento es la ciudad blanca, de noche es la ciudad roja, pero no con luces radiantes e insolentes que hacen huir a las tinieblas, sino con las luces tenues que son las características de los hogares modestos y tranquilos, porque el campamento es el gran hogar de la familia militar”.


Para celebrar dignamente el Día de la Patria -25 de Mayo de 1896- el general Luis María Campos preparó una gran revista militar, para que el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Alberto Capdevila, y su comitiva tuviesen la oportunidad de apreciar el grado de instrucción de los soldados. “Ese 25 de Mayo -narra otro cronista conscripto- hubo dianas saludando a un sol que debió haber salido. Pero con sol o sin él, la alegría de todos fue extraordinaria. A pesar del intenso frío que reinaba y del pésimo tiempo, el general pasó revista, quedando admirado por el adelanto de la preparación militar obtenida en tan corto tiempo”.


Una vez finalizado el período de adiestramiento la división regresó a Buenos Aires y el 14 de julio de 1896 desfiló en medio de los vítores de la población, ante el doctor José Evaristo Uriburu, entonces presidente de la República.


Con el propósito de conmemorar la primera conscripción el vecindario de Pigüé levantó en el sitio donde había estado emplazada la carpa del comando de la división Buenos Aires un obelisco macizo, construido con piedras procedentes del mismo lugar. Este monumento fue obra del arquitecto Luis María Campos, descendiente del general que comandó aquella etapa inicial del nuevo ejército de ciudadanos soldados.


El 15 de abril de 1937, al pie del monumento, se realizó una emotiva ceremonia recordando aquel hecho histórico, en la que estuvieron presentes muchos de los antiguos conscriptos. En el acto usaron de la palabra el doctor Luis María Campos Urquiza, hijo del general Luis María Campos; la señora Sara Pueyrredón de López, presidenta de la Comisión de Homenaje, y el general Nicolás C. Accame, en representación del ministro de Guerra. También ofició una misa de campaña el vicario general del ejército, monseñor Andrés Calcagno, y se colocó en la base del monumento una urna con los restos el soldado desconocido.


Cura Malal –en araucano corral de piedra- fue declarado lugar histórico el 1º de marzo de 1951 por Decreto Nº 4.314.

Fuente y agradecimiento: Revisionistas.com.ar

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Portal www.revisionistas.com.ar

Vigil, Carlos – Los monumentos y lugares históricos de la Argentina. Editorial Atlántida, Buenos Aires (1959).

viernes, 17 de julio de 2020

Aniversario del nacimiento del Grl Julio A. Roca

El 17 de julio de 1843, nace en la ciudad de Tucumán el Teniente General Julio A. Roca. Fue dos veces presidente de la Nación Argentina. De niño se educó en el Colegio de Concepción del Uruguay, ingresando luego al ejército como cadete para graduarse en el arma de Artillería. Cuando estalló la guerra civil entre la Confederación Argentina y la provincia de Buenos Aires, fue destinado al regimiento de su arma del Coronel Simón Santa Cruz. Combatió en la Guerra del Paraguay. Una de sus más gloriosas campañas fue la Conquista del Desierto por la que se integró al territorio nacional una región inmensa, además de asegurar las fronteras interiores contra la acción de los indios salvajes. Falleció el 19 de octubre del año 1914.
La faz militar en la vida de Julio Argentino Roca es la que lo acompaña en forma más permanente desde sus primeros años hasta su muerte. Su niñez, en el Tucumán natal, transcurre junto a un padre militar que sufre las peripecias de la agitada vida Argentina de la primera mitad del siglo diecinueve. Fueron sus padres, el coronel José Segundo Roca y Tejerina, nacido el 1 de junio de 1800 y Agustina Paz Mariño de Roca, nacida en 1809, ambos nacidos en la provincia de Tucumán. Tuvieron ocho hijos, cinco de ellos sirvieron en el ejército.
El coronel Roca integró el Ejercito del Norte, participó con el ejercito de San Martín en la Expedición Libertadora al Perú y más tarde en la expedición al Ecuador bajo las órdenes del Mariscal Sucre participó de las siguientes batallas: Pasco el 6 de diciembre de 1820, Jauja el 3 de marzo de 1821, Pichincha el 24 de mayo de 1822, Zepita el 25 de agosto de 1823 y Junín el 6 de agosto de 1824. Su actuación en las guerras de la independencia lo hizo merecedor de varias medallas. Combatió contra las fuerzas de Brasil en calidad de edecán del general Lucio V. Mansilla.
Posteriormente participó en diversos conflictos en las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1865 partió a la guerra del Paraguay con sus hijos Ataliva (1839-1912) Celedonio (1840- Las Palmas 1868) Julio Argentino (1843-1914) Rudecindo (1850-1903), y Marcos (¿?- Paso de la Patria 1866).
José Segundo Roca muere en Las Ensenaditas, cerca del Paso de la Patria, el 8 de marzo de 1866. Fue el único oficial argentino que participó en tres guerras. Dos meses más tarde fallecen en Tuyutí y en Paso de la Patria sus hijos Celedonio y Marcos, respectivamente.

El 17 de julio de 1843 nace en San Miguel de Tucumán Alejo Julio Argentino Roca, según se consigna en la partida de bautismo que se conserva en la iglesia matriz. Julio, nacido en la propiedad de sus padres El Vizcacheral, era el tercero de ocho hijos; siete eran varones y cinco de ellos sirvieron en el ejército. Primitivamente se sostuvo que había nacido en la localidad de Monteros, en una propiedad de su familia materna.
Su madre, Agustina Paz de Roca en una carta dirigida a su padre que en ese momento se encontraba en campaña, le escribe que el hijo que esperan se llamará: “Julio por ser el mes glorioso y Argentino porque confío en que sea como su padre un fiel servidor de la patria.”
Los sucesos de la Confederación y la situación interna de la provincia de Buenos Aires llevaron a ésta a armarse en previsión de un ataque por parte de la primera.
La Legislatura autorizó al P. E. por ley del 6 de mayo de 1859 a repeler con las armas toda agresión. El choque se produjo en la Cañada de Cepeda, el 23 de octubre de 1859, donde quedaron derrotadas las tropas al mando de Mitre. Urquiza el frente de la Confederación, avanzó hasta San José de Flores y propuso un entendimiento. Se firmó así el Pacto de Unión, 11 de noviembre de 1859.
Buenos Aires se integraba a la Confederación. Los eficaces oficios del ministro de Guerra del Paraguay general Francisco Solano López fue decisivas en estas circunstancias.
En el Colegio del Uruguay, fundado por Urquiza, realizó los estudios regulares Julio A. Roca y además se matriculó en las clases de instrucción militar que se dictaban allí bajo la dirección del coronel Nicolás Martínez Jonte. En 1858, sin abandonar sus estudios, ingresa al ejército de la Confederación, como alférez de artillería recibiendo su bautismo de fuego en la batalla de Cepeda en 1859.
Desde Tucumán, el coronel José Segundo Roca escribe al general Justo José Urquiza para felicitarlo por el triunfo en Cepeda: “Me es muy satisfactorio que mi querido hijo Julio Argentino haya acompañado a V.E. en su gloriosa campaña de integridad nacional y me será tanto más que en el bautismo de fuego haya correspondido al patriótico nombre que lleva”.
Tras su actuación en la batalla de Cepeda, un decreto subscripto por Urquiza lo asciende a teniente segundo a los dieciséis años. Revista en el Palacio de San José y en Concepción del Uruguay en 1858 y 1859.
Urquiza había completado su período siendo reemplazado por Derqui. Tras la batalla de Cepeda la paz entre Buenos Aires y el resto de las provincias no seguiría por mucho tiempo.
Las diferencias políticas entre Buenos Aires y el interior desembocará en la batalla de Pavón el de 17 septiembre de 1861. Las fuerzas de la Confederación son derrotadas por el ejército de Buenos Aires, al mando de Bartolomé Mitre. Se disuelve la Confederación y se unifica la Nación.
Roca participa en la batalla de Pavón como teniente de artillería. Es el último en retirarse del combate junto con el capitán Juan Solá, salvando los cañones de la batería. Por su actuación destacada es ascendido a teniente primero a los dieciocho años.
Roca pasa al Estado Mayor del 1er. Cuerpo del Ejército Nacional en Buenos Aires, cuyo jefe era su tío materno, el coronel Marcos Paz. Acompaña a su tío en su misión como interventor para ganar la adhesión de los caudillos del interior a la causa mitrista. Recorre Córdoba, Catamarca, San Luis y La Rioja, regresando en junio.
Bartolomé Mitre asume como presidente de la Argentina; el coronel Paz es su vicepresidente. Su presidencia se vio marcada por la guerra del Paraguay.
Tras ser dado de alta en la Comandancia del 1er. Cuerpo del Ejército, Roca recibe órdenes de incorporarse al Batallón 6º de Infantería de Línea, que forma parte del ejército comandado por el general Wenceslao Paunero, en lucha contra el caudillo Ángel Peñaloza, “El Chacho”. Participa en las batallas de Lomas Blancas (La Rioja) y en Las Playas (Córdoba). Debido a su destacada actuación en la batalla de Las Playas es ascendido a capitán.
En 9 de mayo de 1865, con la excusa de la incursión paraguaya a Corrientes, el presidente Mitre, con autorización del Congreso le declara formalmente la guerra al Paraguay. Se forma la Triple Alianza entre Argentina, Brasil y Uruguay. Se le ordena a Roca partir a Corrientes para participar de los combates.
En el momento de la invasión aliada, los paraguayos contaban, aproximadamente, con una fuerza compuesta de 20.000 a 25.000 hombres en Paso de la Patria, a quienes se les sumaban alrededor de 2.000 hombres en Itapuá y Tebicuary, más otros núcleos en lugares fortificados. Además, Paraguay disponía de importantes fortificaciones y numerosa artillería.
Las fuerzas aliadas disponían de casi 60.000 hombres, de los cuales 25.000 eran argentinos, 33.000, brasileños y 2.800, uruguayos. La artillería contaba con 90 piezas. Además, debía contarse con el II Cuerpo brasileño, formado por 15.000 hombres, que en dicho momento se encontraba en marcha hacia el teatro de operaciones.
Roca al iniciarse en 1865, la guerra de la Triple Alianza revista en Rincón de Soto y en la costa de Payubre. En el mes de septiembre participa en el combate y conquista de Uruguayana (Imperio del Brasil), en poder de las fuerzas paraguayas, haciéndose merecedor de una medalla.
Un mes después interviene en el combate de Yatay, cerca de Paso de los Libres (Corrientes). Cae enfermo y debe volver a Buenos Aires, donde revista durante los siguientes tres meses.
El padre de Roca, coronel José Segundo Roca, al mando de la 4ta División del 1º Cuerpo del Ejercito en el campamento de Las Ensenaditas sobre el Paso de la Patria, Corrientes, muere en combate el 8 de marzo de 1866, a los 66 años de edad. El batallón Salta, al que pertenecía Julio Roca, le rindió las últimas honras. Meses más tarde caerían dos de sus hermanos: Celedonio, en el ataque a Las Palmas, y Marcos, en el Paso de la Patria. Celedonio prestó servicios en el 6to del Regimiento de Infantería de Línea a las órdenes de los generales Arredondo y Luís María Campos. Su valor quedó demostrado en la batalla de San Ignacio y otros combates. Murió en octubre de 1868, a los 28 años de edad, en Las Palmas cuando actuaba con el grado de capitán.
El 24 de mayo de 1866 año se lleva a cabo la batalla de Tuyutí, la más cruenta desarrollada en América del Sur. El valor de Roca llama la atención de sus superiores, por lo que es ascendido a sargento mayor por el general Gelly y Obes, ministro de Guerra y Marina, y se lo nombra segundo jefe.
El ejercito paraguayo, con 22.000 hombres, divididos en cuatro columnas, atacaron por sorpresa el campamento aliado de Tuyutí, donde se encontraban los 33.000 hombres de los aliados. Después de cinco horas de lucha, los paraguayos fueron derrotados, sufriendo importantes pérdidas: 6.000 muertos, 7.000 heridos y 370 prisioneros. Los aliados contaron 4.000 bajas (3.000 brasileños, 800 argentinos y 300 uruguayos).
El 22 de septiembre de 1866 el sargento mayor Roca se encuentra al frente del batallón Salta en el ataque a Curupaytí. Su unidad es prácticamente aniquilada por los cañones paraguayos.
La batalla se inició con el bombardeo de las posiciones paraguayas por la escuadra brasileña. Este bombardeo duró cuatro horas. Sin embargo, el asalto no tuvo resultados, pues al producirse el ataque terrestre, hallaron intactas a dichas posiciones paraguayas, quienes las diezmaron por el fuego de infantería y artillería. Las tropas aliadas debieron, entonces, retirarse, después de sufrir enormes pérdidas. El Ejército Argentino tuvo 2.050 bajas entre muertos, heridos y dispersos (40% de los efectivos empeñados), y los brasileños 1.950 (20%). Las bajas paraguayas sumaron 92 hombres.
Roca le salva la vida al futuro almirante Daniel Solier, al sacarlo herido fuera del campo de batalla en su caballo, junto con la bandera en hilachas recogida de la trinchera, cerca del cadáver de su primo Marcos Paz (h.). El general Mitre le confiere el honor de llevar el parte de este feroz combate a Marcos Paz, a cargo del Poder Ejecutivo Roca no vuelve al frente ya que el gobierno necesita jefes militares para combatir a los rebeldes del interior.
Durante la presidencia de Sarmiento, se firmó el protocolo que puso fin al conflicto bélico. Sin embargo, los problemas, no terminaron allí, quedaban pendientes las cuestiones de límites.
La Argentina ocupó provisionalmente Villa Occidental en el Chaco; Brasil la Isla del Cerrito. Por el tratado de paz definitivo Paraguay aceptaba los límites Argentinos hasta el río Pilcomayo; al norte de éste el territorio chaqueño sería sometido a arbitraje del presidente de los Estados Unidos.
Las islas del Cerrito y Apipé pasaban a la Argentina y la de Yacyretá al Paraguay. El 12 de noviembre de 1878 el presidente norteamericano Hayes dio su fallo arbitral otorgando todo el territorio en litigio al Paraguay.
En 1867 Roca formaba parte de las fuerzas nacionales al mando del general Wenceslao Paunero, con la misión de reducir las montoneras a cargo del coronel Juan de Dios Videla, Carlos Juan Rodríguez y otros, que azotaban las regiones del Norte y Cuyo. Roca asistió a la batalla de San Ignacio el 1º de abril de 1867. La vanguardia, bajo las órdenes del coronel Arredondo, se dirigía desde Villa Mercedes, San Luís, a esa ciudad, por entonces en manos rebeldes, y acampó en río Quinto, en el Paso de San Ignacio, al sudeste de San Luís.
El coronel Arredondo, con 1.600 veteranos del Paraguay, fue atacado, por las fuerzas irregulares del general Juan Sáa que contaba con 3.500 hombres y 8 cañones. Arredondo los dispersó y derrotó completamente. A los veinticuatro años, Roca, es designado mayor efectivo y nombrado 2º jefe del Batallón 7º de Infantería de Línea que se hallaba en San Juan. Entre septiembre y marzo de 1868, forma parte de la guarnición en la provincia de La Rioja.
Encontrándose Roca en Córdoba es ascendido nuevamente a teniente coronel y se desempeña como segundo jefe del 6º de Infantería de Línea. Posteriormente pasa a Tucumán como jefe del batallón 7° de Infantería de Línea. Más tarde actúa en Córdoba, Melincué (antiguo fortín de Santa Fe), Río Cuarto y, finalmente, Tucumán.
El 12 de octubre de 1868, Domingo F. Sarmiento jura como presidente de la Nación y Adolfo Alsina como vicepresidente. Las revoluciones, pestes y el peligro de guerra fueron una constante en su presidencia. Su obra magna fue el fomento de la educación: al asumir se educaban treinta mil niños, y al terminar su presidencia, cien mil.
En enero de 1869, al frente del batallón 7°, el teniente coronel Roca marchó a Salta al mando del coronel Pedro Corvalán para combatir al coronel Varela, caudillo de los montoneros levantados en armas contra la Nación. Varela fue derrotado el 12 de enero en las Salinas o Pastos Grandes por los milicianos de Salta. Roca da por cumplida su misión.
A los veintiséis años se lo nombra Jefe de la frontera de Orán, provincia de Salta, manteniendo el mando del 7º de Infantería.
El 11 de abril de 1870, el gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, es asesinado en el Palacio San José por partidarios de López Jordán. Contaron con la colaboración de Nicomedes Coronel, mayordomo del gobernador. Luego de Pavón, López Jordán se distanció de Urquiza. El gobernador se había ganado el repudio de muchos federales debido a su apoyo a la Guerra del Paraguay, su tibia acción política con los gobiernos nacionales y, sobre todo, su acercamiento a Sarmiento en febrero de 1870. El 14 de abril López Jordán asume como gobernador de Entre Ríos. En consecuencia el presidente interviene militarmente la provincia.
El 2 de septiembre, Roca es trasladado con su batallón a Córdoba, donde permanece hasta noviembre. Luego marcha a Entre Ríos, donde se desarrollaba la rebelión de López Jordán, quien procuraba segregar las provincias del Litoral.
El 26 de enero de 1871, bajo el mando del teniente coronel Baibiene, gobernador de Corrientes, Roca dirige las tropas nacionales que derrotan en la batalla de Ñaembé (Corrientes) a López Jordán. Quien será derrotado definitivamente recién en 1876. Esta batalla fue el primer combate de Roca con repercusiones nacionales. Sarmiento lo asciende a coronel, sobre el campo de batalla, y Roca empieza a ser reconocido.
El 27 de enero se declara la terrible epidemia de fiebre amarilla que desata el caos en la ciudad de Buenos Aires, y provoca hasta el mes de julio 13.614 muertos. La población de 190.000 habitantes queda reducida a sólo 60.000 por las muertes y el éxodo.
El 1º de enero de 1872 el coronel Roca, quien cuenta con veintinueve años, es designado jefe de la Línea Sur de fortines de Córdoba, con asiento en la ciudad de Río Cuarto. En agosto de 1874 es designado comandante en jefe de las fuerzas nacionales en Córdoba, formadas por los batallones 7° y 12°. Reemplaza al general Arredondo, involucrado en un movimiento político de oposición a la candidatura de Avellaneda. El 28 de septiembre Sarmiento lo nombra comandante general y jefe del Ejército del Norte, con la misión de derrotar a Arredondo, quien había sido su jefe en La Rioja. El 3 de octubre Arredondo entró en Córdoba, pero debió regresar a Villa Mercedes por falta de apoyo en aquella ciudad, y porque Roca avanzaba contra él desde Bell Ville, con más fuerzas.
El 12 de octubre, Nicolás Avellaneda asume la presidencia, con Acosta como vicepresidente. Sorteó revoluciones y amenazas de guerra externa, continuando la labor iniciada por Sarmiento.
A fines de octubre Arredondo abandona Córdoba, con destino a Mendoza pasando por San Luis. Fue seguido de cerca por Roca. Arredondo se fortificó sólidamente en Santa Rosa y esperó a Roca que había aumentado sus fuerzas y seguía avanzando.
El 7 de diciembre de 1874, en la segunda batalla de Santa Rosa. Roca y Arredondo contaban cada uno, aproximadamente, con 4.500 hombres, aunque el segundo había apreciado en más la fuerza del Coronel Roca. En la noche del 6/7, mediante una maniobra brillante, Roca rodeó la posición sin que fuese detectado por su enemigo y lo atacó por la retaguardia. La acción que duró tres horas terminó con la derrota total de Arredondo quien cayó prisionero y luego pudo escapar a Chile.
El 7 de diciembre de 1874, por su destacada actuación, Roca es ascendido a coronel mayor recibiendo además los entorchados de general en el campo de batalla por el presidente Avellaneda.
El 6 de julio de 1875, Roca es designado comandante en jefe de las fronteras de Córdoba, San Luís y Mendoza, pero manteniendo su asiento en Río Cuarto. Desde allí emite su opinión contraria al plan de Alsina para conquistar el desierto.
En su libreta de apuntes, Roca, había escrito las siguientes reflexiones: ¡Qué disparate la zanja de Alsina! Y Avellaneda lo deja hacer. (…) Es lo que se le ocurre a un pueblo débil y en la infancia: atajar con murallas a sus enemigos. (…)
Así pensaron los chinos, y no se libraron de ser conquistados por un puñado de tártaros, insignificante, comparado con la población china. (…)
Si no se ocupa la pampa, previa destrucción de los nidos de indios, es inútil toda precaución y plan para impedir las invasiones. (…)
El proyecto del ministro Alsina era establecer una nueva línea de frontera en la provincia de Buenos Aires, entre Bahía Blanca y el Sur de Córdoba. El avance fue realizado por cinco columnas que llegaron a sus objetivos: Italó, Trenque Lauquen, Guaminí y Pigüé. Propiciaba avanzar paulatinamente sobre la frontera indígena mediante una línea de fortines móviles cada cinco kilómetros y la excavación de una zanja profunda que impidiera las invasiones y el arreo de los vacunos. Alsina estaba convencido de que era posible un entendimiento con los indios si “se les cumplen los tratados”.
Roca por su lado, proponía una estrategia ofensiva estableciendo una frontera definitiva en los ríos Negro y Neuquén, sin dejar enemigos, e ir ocupando el territorio. El objeto era debilitar y desmoralizar a las indiadas, y facilitar, así, la gran campaña que se emprendería en 1879.
Mientras la zanja de Alsina cubría sólo la provincia de Buenos Aires, el plan de Roca era nacional, porque amparaba y beneficiaba a toda la República.
El 4 de enero de 1878 estando en Mendoza, Roca recibe un telegrama de Avellaneda nombrándolo ministro de Guerra en reemplazo de A. Alsina, fallecido el 29 de diciembre del año anterior. De regreso en Buenos Aires, se instala en Belgrano, donde convalece de la fiebre tifoidea que casi lo llevó al borde de la muerte. Presta juramento, recién el 26 de marzo. El presidente Avellaneda y Roca diseñan una nueva política de fronteras. Roca redacta un extenso mensaje y un proyecto de ley para que el Poder Ejecutivo lo sometiese a consideración del Congreso Nacional.
El Congreso aprueba el 5 de octubre de 1878 la Ley 947 de la Expedición al Río Negro, que en su artículo primero señala que:
"…dispone el establecimiento de la línea de fronteras sobre la margen izquierda de los ríos Negro y Neuquén, previo sometimiento o desalojo de los indios bárbaros de la pampa, desde el Río Quinto y el Diamante hasta los dos ríos antes mencionados."
Además, se crea la Gobernación de la Patagonia, con capital en Mercedes de Patagones, hoy Viedma. Durante los siguientes seis meses, Roca ordena operaciones parciales en toda la línea de frontera destinadas a debilitar a los indios.


El ministro Roca comienza las operaciones definitivas de la Campaña del Desierto el 16 de abril de 1879, partiendo en tren desde Buenos Aires hacia Azul donde asumirá el mando. El ejército dividido en cinco columnas contaba con efectivos bien equipados, constituidos por 6.000 soldados, de los cuales 820 eran indios amigos, equipados con 7.000 caballos, 1.390 mulas y 270 bueyes.
La primera división, a cargo del general Roca en su carácter de jefe del Estado Mayor, partió de Azul hacia Carhué el 5 de mayo secundado por el coronel Conrado Villegas, y desde allí hacia Choele Choel, lugar que le sirvió de base para continuar su avance hacia el oeste, costeando el río Negro.
La segunda división, al mando del coronel Nicolás Levalle, inició su marcha en Carhué con destino al oeste, para llegar a Trarú Lauquén hoy General Acha, provincia de La Pampa.
La tercera división, a cuyo frente estaba el coronel Eduardo Racedo, partió de Villa Mercedes (San Luis), y debía reunirse con las fuerzas de Levalle en la zona denominada Médano Colorado (provincia de La Pampa). La expedición, dividida en dos columnas, despejó toda la región que otrora ocuparon los ranqueles.
La cuarta división, a las órdenes del coronel Napoleón Uriburu, partió desde San Rafael (Mendoza). Su destino final era la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. En penoso recorrido, asechado por los indios y las inclemencias del tiempo en esa región precordillerana, pudo no obstante, cumplir con los objetivos fijados, y dominar toda el área, alejando el peligro de nuevas incursiones de los indios hacia el sur de Mendoza, San Luis y Córdoba.
La quinta división, comandada por el coronel Hilario Lagos, inició su marcha en Trenque Lauquén. En su avance hacia el centro de la actual provincia de La Pampa, tomó contacto con la 2ª y 3ª división, y logró dominar a las indiadas dispersas, que en algunos casos huían de las otras fuerzas.
Un destacamento al mando del teniente coronel Godoy salió de Guaminí, para unirse a esta división en Ñainco.
El objetivo de la campaña era extender la frontera hasta la línea de los ríos Negro y Neuquén, ocupar el territorio y evitar que quedaran indiadas hostiles en la retaguardia.
De acuerdo con lo previsto, las columnas se pusieron en marcha en abril y mayo de 1879, y las operaciones se desarrollaron, en líneas generales, según lo ordenado. Ni las corazas ni las lanzas de madera enviadas por el ministro Alsina fueron del gusto de los soldados, que consideraban aquellas un estorbo inútil, y estas últimas ineficaces ante los largos y flexibles coligües de los indios. Siempre dieron sus preferencias al sable, hasta que se les proveyó del Remington, arma de fuego que aseguró su superioridad ante los indígenas. La expedición fue planificada hasta en los menores detalles. Se eliminó la artillería y se armó a la tropa con fusiles.
Al frente de sus tropas, el general Roca llega a la margen septentrional del río Negro, frente a la isla de Choele Choel, poniendo fin a la primera etapa de la expedición el 24 de mayo de 1879, declarando oficialmente establecida la línea de fronteras en el río Negro.
El presidente Avellaneda consideró cumplidos acabadamente los propósitos de la expedición, la cual causó enormes bajas a los indígenas, rescató a los cautivos y arrebató grandes cantidades de hacienda robadas. Puede decirse que, con estas acciones, se comenzó la conquista del desierto.
Roca deja las tropas al mando del general Villegas y se embarca en Carmen de Patagones para regresar a Buenos Aires. Al respecto Sarmiento dirá:
Hemos asistido al término de la conquista cristiana de una de las más extensas regiones aún despobladas de la América española… De esta obra –debe decirse en honor de todos, del gobierno, del General [Roca] y del Ejército– que ha sido rápida, completa y bien hecha.
A comienzos de octubre de 1879 Julio A. Roca renuncia como ministro de Guerra y Marina para dedicase a la política y postulase como presidente de la República. De allí en más Roca conoció la apoteosis política, que lo llevó a ser proclamado dos veces presidente de la República, en 1880/1886 y en 1898/1904.
El 28 de septiembre de 1880 lo ascienden a brigadier general con acuerdo del Senado; por disposición de la ley 1.254 se lo asciende a teniente general el 3 de noviembre de 1882; el 5 de junio de 1888 es asignado Comandante en jefe del Primer Cuerpo del Ejército.
Además fue Senador por la Capital 15 de mayo de 1888/1890; Ministro del Interior el 9 de agosto de 1890; Senador por Tucumán el 12 de mayo1892/1898; Comandante del 1er. Cuerpo del Ejército en la Revolución de agosto de 1893; Presidente interino de la Nación el 12 de octubre de 1904.
El 12 de octubre de 1904 entregó el bastón presidencial a su sucesor, el Dr. Manuel Quintana. Al dejar el gobierno, abandonó la vida pública y se retiró a disfrutar de un descanso bien merecido, del que sólo fue sacado en 1913, año en el cual el presidente Roque Sáenz Peña le encomendó una misión diplomática al Brasil, que el general Roca desempeñó con marcada habilidad y tacto exquisito, misión que anudó más los lazos de amistad y comercio entre las dos grandes naciones de la América del Sud.
Aquella misión diplomática fue el último acto público del gran argentino y su viaje a Río de Janeiro, el postrero de su vida, pues falleció en la ciudad de Buenos Aires, el 19 de octubre de 1914, siendo sus funerales una profunda y elocuente exteriorización del intenso pesar que causó su muerte entre el pueblo argentino, que perdió con él a uno de sus más grandes hijos.
Su hijo homónimo, el Dr. Julio A. Roca, ocupó de 1932 a 1938 la vice-presidencia de la República Argentina.
El general Roca después de abandonar la segunda presidencia pasó a “Lista de Oficiales Generales” hasta el 22 de julio de 1908, en que pasó a situación de retiro por edad con un cómputo total de 65 años, 8 meses y 11 días de servicios aprobados. El 28 de febrero de 1910 se le concedieron dos años de licencia para trasladarse a Europa.
El 22 de agosto de 1872 contrajo matrimonio en Río Cuarto, provincia de Córdoba, con Clara Funes, quien falleció en Buenos Aires, el 2 de mayo de 1890.
Fuente: Julio Argentino Roca – Iconografía Militar – Museo Roca – Inst. de Invest. Históricas – Buenos Aires (2008) / Yaben, Jacinto R. – Biografías Argentinas y Sudamericanas – Buenos Aires (1939).