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jueves, 28 de agosto de 2025

Hercules derribado en Tucuman

El 28 de agosto de 1975 a las 0900 el avión Hércules C-130, matrícula TC-62 despegó de la I Brigada Aérea de El Palomar (Buenos Aires), aterrizando en el Aeropuerto Benjamín Matienzo (Tucumán), a las 11:56 horas, llevando a bordo a 85 pasajeros de la Policía Federal Argentina.

La misión de ese día para el TC-62 comprendería, además de ese vuelo de Tucumán a San Juan, otro traslado de La Rioja a Buenos Aires.

De inmediato se procedió al embarque de 114 miembros de Gendarmería Nacional Argentina, pertenecientes al Equipo de Combate "San Juan", que aparte de ellos, se acomodaron dentro de la aeronave los pertrechos, como también su armamento y munición.

Todos estaban ansiosos por partir y reunirse con sus familias y la tripulación, a su vez, cumplía con los últimos detalles de la partida y nada hacia suponer que en el cumplimiento de una misión rutinaria, podría ocurrir minutos después.


Mientras todo esto ocurría en el aeropuerto, un vehículo con las siglas de Agua y Energía, estacionado a una cuadra y media de la entrada recibía instrucciones por radio de un militante subversivo montonero infiltrado dentro de la estación aérea; así daba inicio la última fase de la "Operación Gardel" ejecutada por el Grupo Montoneros. Ese día cuando todavía no habíamos salido del estupor de otros hechos similares que estaban ocurriendo, recibimos una noticia que nos conmocionó, el avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, matrícula TC-62 había sido derribado a las 13:05 horas, por una bomba colocada y hecha estallar por control remoto, en plena carrera de despegue, que había sido colocado por delincuentes subversivos en el desagüe que pasaba por debajo de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Tucumán "Teniente Matienzo", quedando un cráter en el cemento de 12 m de diámetro por 2 de profundidad.

Esta operación se llevó a cabo con una gran precisión, pero por la pericia de la tripulación se evitó que este atentado criminal alcanzara proyecciones de catástrofe, salvando las vidas de más de un centenar de almas que se encontraban a bordo, como así también el desastre que podía haber ocasionado de haberse precipitado sobre el Barrio Obrero situado a continuación de la cabecera de pista de dicho Aeródromo. El aparato se destrozó al caer a tierra y quedó envuelto en llamas, explotando con impresionante violencia, lo que causó pánico entre los habitantes de la zona próxima al Barrio San Cayetano. Los restos del avión quedaron esparcidos en un radio de aproximadamente 300 metros, mientras que el grueso de la estructura se incendiaba a un costado de la pista envuelto en llamas y en medio de una columna de humo negro visible a gran distancia del lugar.


La tarea de rescate se hizo muy difícil para los bomberos que estaban atacando el fuego, debido a las explosiones posteriores, causadas por los tanques auxiliares de combustible y el material transportado a bordo. El día del atentado, se habían registrado seis fallecimientos y veintitrés heridos, nueve de ellos de gravedad.

Un hecho significativo que merece ser recordado, fue que mientras se incendiaba el avión y entre las explosiones, se vivieron escenas heroicas por parte de los bomberos, la gente del lugar, como así también de los tripulantes del Hércules y Gendarmes que habían podido salir de este infierno y volvían para rescatar a los que quedaban atrapados entre los restos del avión, el cual quedó totalmente destruido. Las autoridades del gobierno constitucional a cargo de la señora Presidente de la Nación Argentina, María Estela MARTÍNEZ de PERÓN, condenaron enérgicamente este accionar terrorista.


En esta acción valerosa pereció por asfixia el Gendarme Raúl Remberto CUELLO, quien salió ileso del avión y entró repetidas veces, salvando valiosas vidas, hasta quedar atrapado por las llamas en el que sería su último intento, dando un ejemplo de valor y coraje llevados hasta el supremo sacrificio.

Fallecieron en este atentado, los Gendarmes: 

Evaristo GOMEZ, 

Juan Argentino LUNA, 

Marcelo GODOY, 

Pedro YANES, 

Juan RIVEROS y Raúl CUELLO.


Fuente y agradecimiento: Fundacion Marambio.

domingo, 13 de abril de 2025

Ataque al Batallon de Arsenales 121

 Un 13 de Abril de 1975 el Coronel Arturo H Carpani Costa (EA) fué muerto en combate con el ERP, durante el ataque al Batallón de Arsenales 121 “San Lorenzo” en la localidad de Fray Luis Beltran, Rosario, Provincia de Santa Fe.

A las 13 horas del domingo 13 de abril de 1975, efectivos del “Ejército Revolucionario del Pueblo” (ERP) con la participación de un soldado conscripto de apellido Stanley que se desempeñaba como telefonista y que, traicionando a sus compañeros, ofició de entregador, aprovechando el horario de visitas al Batallón de Arsenales 121, sito en la localidad de Fray Luis Beltrán a 23 km de la ciudad de San Lorenzo de la provincia de Santa Fe, ingresaron con un ardid, ( dos jóvenes y una señorita de no más de 20 años llegaron hasta la guardia para preguntar por un soldado inexistente y allí sacaron sus armas, iniciando la operación). Inmediatamente atacaron simultáneamente a la unidad referida por varios lugares, mientras otros grupos fuera del cuartel, copaban la comisaría del pueblo y la estación de ferrocarril.

El coronel Arturo H. Carpani Costa perteneciente al Comando del Cuerpo de Ejército II, que vivía en una casa próxima, al escuchar los disparos dentro del cuartel y presumiendo que era un ataque terrorista, se dirigió armado a un puesto de guardia próximo haciéndose reconocer ante personal uniformado que estaba en el lugar creyendo que pertenecían a la unidad atacada. Eran terroristas con uniforme y le dispararon, muriendo en el acto. En este ataque hubo también 4 suboficiales y 2 soldados heridos (posteriormente falleceria  el sargento ayudante Ricardo Balla).

Los terrorista pudieron sustraer 170 fusiles automáticos livianos (FAL), 5 fusiles automáticos pesados (FAP), 3 ametralladoras pesadas (MAG), 3 pistolas ametralladoras y algunas pistolas, cascos y municiones.

Al escapar, diseminaron panfletos en la calle con el título “Combate de San Lorenzo” y posteriormente publicaron en su “órgano oficial” de difusión: “Estrella Roja” Nro 53, del 5 de mayo de 1975, un “Parte de Guerra” con la firma del “Estado Mayor Regional Rosario”, donde se relataba la operación con falsedades, actitud común en sus partes, donde siempre utilizaban recursos de acción psicológica y propaganda (Hablaban de dos policías de un vehículo, aniquilados , lo que era falso y no se refería al asesinato del coronel Carpani Costa ni a los suboficiales y soldados heridos).

sábado, 9 de octubre de 2021

El combate de arroyo San Gabriel, Acheral

 Después de ese ataque, el gobierno, encabezado interinamente por el Dr. Italo Argentino Luder, expidió el Decreto Nº 2770 por el que se constituía el Consejo de Seguridad Interior presidido por el Presidente de la Nación  e integrado por los ministros del Poder Ejecutivo y los comandantes generales de las Fuerzas Armadas. El mismo establecía la dirección de los esfuerzos nacionales para la lucha contra la subversión, la ejecución de toda tarea que en orden a ello impusiese el presidente de la Nación, el asesoramiento al Poder Ejecutivo en todo lo concerniente a la lucha contra la subversión, la conducción de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Policiales para la lucha contra la subversión y la adopción de medidas y estrategias para aplicar en el campo de batalla. El artículo 4º establecía que la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación y la Secretaría de Informaciones de Estado quedaban funcionalmente afectadas al Consejo de Defensa y el 5º que la Policía Federal y el Servicio Penitenciario Nacional quedaban subordinados a los mismos fines.

Firmaban el decreto Luder, en calidad de presidente interino de la Nación y los ministros Aráuz Castex, Vottero, Ruckauf, Émery, Cafiero y Robledo.

El decreto dio origen a la Directiva 1/75 “Lucha contra la subversión” impartida en octubre del mismo año, cuyo apartado 5 decía textualmente: “Las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales y demás organismos puestos a disposición de este Consejo de Defensa, a partir de la recepción de la presente Directiva, ejecutarán la ofensiva contra la subversión, en todo el ámbito del territorio nacional, para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas a fin de preservar el orden y la seguridad de los bienes, de las personas y del Estado”.

La Argentina estaba en guerra y se aprestaba a responder la agresión. Mientras tanto, el general Vilas ponía en práctica nuevos planes tácticos para cercar a la guerrilla y evitar su fuga, trayendo como refuerzo tropas de Mendoza y Salta.


Sin embargo, el enemigo todavía se mantenía activo y en ese sentido, el 6 de octubre perdió tres hombres al enfrentarse a un pelotón combinado del Ejército y la policía de Tucumán. Pese a ello, al día siguiente montó una emboscada en cercanías del río Los Sosa y atacó un camión militar que todos los días hacía el recorrido entre Tafí del Valle y Acheral, llevando provisiones y armas.

Una treintena de efectivos del ERP se aprestaba a tomar posiciones a ambos lados del camino cuando, repentinamente, tropezaron con una batallón de 14 hombres que en esos momentos patrullaba el área.

A las 18.15, muy cerca de la Ruta Provincial 307, a sólo 5 kilómetros de Santa Lucía, se produjo un choque armado en el que cayeron muertos dos soldados Juan C. Castillo y Enrique Ernesto Gustoni, ambos clase 54, además de un subversivo, mientras dos efectivos del Ejército resultaron heridos.

El ERP, que en su comunicado exageró considerablemente el número de adversarios y la cantidad de caídos, se internó en la espesura, seguido de cerca por la patrulla militar y durante esa segunda fase de la acción, cayeron el comandante guerrillero Jorge Carlos Molina, conocido por Capitán Pablo y el soldado Alfredo Ordóñez.

En la noche del 8 al 9 de octubre el ERP sufrió otro golpe de consideración al perder cerca del Ingenio Santa Lucía a Oscar Asdrúbal Santucho, hermano de Mario y a Manuel Negrín, dos importantes componentes del alto mando guerrillero, abatidos durante el enfrentamiento

El hecho forzó a la guerrilla a levantar el campamento de La Comandancia y solicitar refuerzos en armas y hombres, entrega que se concretaría el siguiente 10 de octubre en el puente del arroyo San Gabriel.

Ese día, cerca de las 13.00, una docena de combatientes llegó al lugar, sobre la Ruta Nacional 38, a 3 kilómetros de Acheral, ignorando que el Ejército había detectado su presencia gracias a la información de dos lugareños que se acercaron hasta el puesto de mando para alertar sobre gente sospechosa que se movía en los cañaverales.


En esos momentos, el jefe de la FT “Ibatín” se hallaba en Santa Lucía reconociendo los cadáveres de Santucho y Negrín, abatidos el día anterior. Informado del hecho (09.30), dio cuenta de lo que acontecía a la superioridad y puso en marcha un operativo para establecer un cerco en torno al enemigo, despachando hacia la zona a sus unidades de combate.

26 efectivos de la FT “Ibatín” llegaron al sector (10.30) seguidos por varios pelotones menores y tres helicópteros UH-1 H (11.00), uno de ellos al comando del subteniente Oscar Delfino, procedentes del puesto de comando de la Finca Garro.

Con las tropas regulares a cubierto, se ordenó a uno de los helicópteros efectuar dos pasadas a baja altura para observar el sector.

El primer vuelo no arrojó resultados, pero el segundo (aparato matrícula AE-412), detectó a dos combatientes agazapados en la maleza (11.38).

La aeronave abrió fuego, sin alcanzar el objetivo y eso dio tiempo a los subversivos para abatir al cabo primero José A. Ramírez, artillero de puerta y provocar serias heridas al capitán Valiente, además de serios daños en el fuselaje y el mecanismo del aparato.

El helicóptero debió efectuar un aterrizaje de emergencia a ochenta metros del lugar donde se hallaban apostados los efectivos del ERP, posándose en la maleza con bastante brusquedad. Su piloto, Oscar Delfino, apagó el motor mientras las tropas regulares cubrían la evacuación del muerto y el herido.

A las 12.00 llegó un segundo helicóptero disparando varios cohetes sobre el cañaveral que desencadenaron un incendio de proporciones.

En esos momentos arribaron a la zona veintiún soldados de refuerzo, provenientes del Puesto de Comando Táctico, quienes, pusieron en marcha un movimiento de pinzas muy bien planificado que permitió cerrar el cerco por el norte y evitando la fuga del enemigo.

A esa altura el enfrentamiento era intenso, con varios muertos y heridos por ambos lados, en especial, el enemigo.

Pasadas las 13.00 llegó un cuarto helicóptero con el general Adel Vilas a bordo, quien aconsejó mantener el contorno mientras hubiera luz, batiendo siempre el sector para desgastar al adversario. La idea era evitar bajas propias y forzar al ERP a tomar la iniciativa.

El combate se prolongó hasta las 17.00 cuando los helicópteros se retiraron y el Ejército inició su avance, adelantando 50 efectivos del Regimiento de Infantería 19 y dejando a otros tantos a retaguardia para mantener el cerco.

El resultado final fueron 12 subversivos y un suboficial de las fuerzas regulares muertos, tres heridos y dos helicópteros averiados.

El comunismo sufrió ese día una terrible derrota al perder una docena de sus cuadros a escasas horas de que dos de sus principales comandantes cayeran abatidos.

Fue el golpe de gracia para las filas de la insurrección y si bien la guerra siguió hasta mediados de 1976, solo se limitó a acciones evasivas por parte de la guerrilla y a misiones de persecución de las Fuerzas Armadas.


Fuente y agradecimiento: Alberto N. Manfredi (h). Operativo Independencia Blog.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Aniversario del ataque al R.I. Monte 29

 Aniversario del ataque al Regimiento de Infanteria de Monte 29, Formosa. 05Oct75.

LOS RECORDAMOS!!

Subteniente Ricardo Massaferro.

Sargento Víctor Sanabria.


Conscriptos: 

Antonio Arrieta.

Heriberto Ávalos.

José Coronel.

Dante Salvatierra.

Ismael Sánchez.

Tomás Sánchez.

Edmundo Sosa.

Marcelino Torantes.

Alberto Villalba.

Hermindo Luna.



lunes, 27 de septiembre de 2021

Mayor Horacio Fernandez Cutiellos

 Por Sebastián Miranda.

El 23 de enero de 1989 los cuarteles de La Tablada fueron atacados por integrantes del Movimiento Todos por la Patria. La defensa ejercida por el segundo jefe del RIM 3, el mayor Horacio Fernández Cutiellos fue clave para desarticular el copamiento.


A las 6.15 del 23 de enero de 1989, repitiendo la forma de irrupción practicada por el PRT-ERP contra el Batallón de Arsenales 601 de Monte Chingolo en 1975, un camión Ford 7000 de la empresa Coca–Cola robado unos minutos antes que transitaba por la avenida Crovara viró bruscamente frente a la entrada principal del Regimiento 3 de Infantería Mecanizado General Belgrano y del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindada I Coronel Isidro Suárez y embistió el portón de ingreso del Puesto 1, golpeando al soldado Juan Manuel Morales y al cabo Juan Pío Garnica que se encontraban custodiándolo y conversando con el cabo primero Daniel Cejas.

El conscripto clase 1969 Roberto Tadeo Taddía que estaba en las proximidades barriendo con una escoba se retiró hacia un costado alertado por el cabo de cuarto Alberto Sosa que abrió fuego con su FAL contra los atacantes a la vez que intentaba sacarlo de la línea de fuego. 

Sin posibilidad alguna de defenderse, el soldado T. Taddía levantó las manos para rendirse, pero varios disparos efectuados por los terroristas lo mataron. 

Desde el interior de la guardia, el sargento Atilio Escalante escuchó los estampidos, salió con su FAL e hizo una descarga sobre el camión matando al conductor, el veterano guerrillero del ERP Carlos Cabañas. Mientras tanto, desde el puesto de comunicaciones de la guardia, el cabo primero Ramón Ortiz envió un mensaje al Estado Mayor del Ejército informando sobre el ataque.

Detrás del camión ingresaron 8 vehículos con aproximadamente 46 subversivos del autodenominado MTP (Movimiento Todos por la Patria, integrado mayoritariamente por cuadros remanentes del ERP y Montoneros) que se dividieron en 2 grupos: Asalto (subdividido en 4 escuadrones) y Tanques que se dispersaron por el cuartel para tomar los objetivos asignados.

En el exterior esperaba el Grupo Agitación para promover una pueblada sobre la Plaza de Mayo una vez que se concretara la toma.

A medida que avanzaban los automóviles, descendían los subversivos del MTP fuertemente armados que se dirigían rápidamente a las diferentes dependencias del cuartel.

Alertado por los disparos, el mayor Horacio Fernández Cutiellos que estaba en la jefatura ubicada a pocos metros de la guardia, salió al hall principal y abrió fuego hiriendo a Roberto Sánchez Nadal, alias Osvaldo Farfán, veterano jefe del ERP comandante del grupo de asalto. Rápidamente ubicó un nuevo blanco y mató a otro, José Luis Caldú.

Sus disparos hicieron impacto también en José Mendoza y Julio Arroyo que murieron y en Sergio Mamani, Jorge Baños, José Díaz y otro subversivo más que quedaron heridos. La acción del 2do Jefe del regimiento en pocos minutos puso fuera de combate a 8 integrantes del MTP, siendo decisiva para dificultar el ataque y dar tiempo a sus camaradas de prepararse para repeler a los incursores.

Su fama de buen tirador estaba justificada. Entre los caídos se encontraban R. Sánchez –máximo responsable de las acciones dentro de la Unidad-, J. L. Caldú y J. Mendoza (comandante del escuadrón 1), tres de los de mayor experiencia entre los atacantes. Al fuego del mayor se sumó el de los efectivos de la Compañía Comando y Servicio.

Tomada la guardia, los subversivos del MTP atacaron la jefatura. Ante la resistencia ofrecida por el mayor Fernández Cutiellos, los atacantes desistieron de copar la dependencia. En las acciones fue auxiliado por el soldado Sergio Amodeo que le llenaba los cargadores de su FAL, en la jefatura estaban también otros tres conscriptos que no participaron del combate. A las 6.45 el mayor se comunicó con el coronel Jorge Halperín, del comando de la Brigada de Infantería Mecanizada X produciéndose el siguiente diálogo:

. H.F.C: “Mi coronel; aproximadamente a las 06.20 hs. entraron al cuartel, a los tiros, por el puesto 1, un camión y 7 u 8 automóviles con gente de civil y uniforme que coparon la guardia de prevención … .

. Comando: ¿La guardia ha sido totalmente tomada o sólo en forma parcial?

. H.F.C: Totalmente tomada. Además han atacado las sub–unidades que están alrededor de la Plaza de Armas. Desde aquí observo cuerpos en el suelo, heridos o muertos, de civiles y de personal militar. Actualmente se escuchan disparos en el fondo del cuartel … .

Mi coronel, yo voy a morir defendiendo el cuartel, ustedes recupérenlo …”.

      Tras repeler los primeros ataques y efectuar disparos contra los terroristas que atacaron la guardia y la Compañía Comando y Servicio, cerca de las diez de la mañana el mayor H. Fernández Cutiellos estando en la entrada principal de la Jefatura fue herido en el hombro. El soldado que lo asistía intentó auxiliarlo pero ante el peligro le ordenó retirarse. Protegiendo a su subordinado como corresponde a un oficial superior, fue herido nuevamente y murió. De acuerdo a los testimonios de los conscriptos, los subversivos intimaron a la rendición al oficial, su respuesta fue: “vengan a buscarme”. 

Días después de su muerte su esposa, Liliana Inés Raffo, concurrió al cuartel para recoger algunos efectos personales. Entre sus papeles encontró una nota dirigida a sus hijos:

    “Que el primero y más importantes de los mandamientos es: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas y a nadie más amarás en mayor medida que a Él. A tu prójimo debes amarlo como te amas a ti mismo, por el amor de Dios.

     A tus superiores les debes respeto, obediencia y fidelidad, pero nunca de manera incondicional, pues la primera fidelidad es a Dios y sólo los superiores que actúen ordenados a sus fines y conforme a su orden, merecen ser considerados como tales.

     Con tus subalternos o inferiores tienes la responsabilidad de enseñarles y guiarlos con suavidad y firmeza por el camino recto de la virtud”.

Tras su muerte recibió una mención honorífica por: “repeler el ataque de los delincuentes subversivos, muy superiores en número, en la plana mayor del RI Mec 3 y aferrarlos hasta perder la vida en la acción”. Fue ascendido post mortem a teniente coronel. Tenía entonces 37 años y era padre de cuatro hijos.   

martes, 11 de agosto de 2020

Ataque al RI Aerot 17

El Regimiento recibe su bautismo de fuego el día 12 de agosto de 1974, cuando debió rechazar un intento de copamiento por parte de 70 delincuentes terroristas Lo hizo con la valentía propia de la Infantería y con la eficacia y contundencia de una tropa caracterizada por su instruccion y valor.
Por la actuación que le cupo a la Unidad que tuvo su cuota de sangre al perder la vida del Cabo Eduardo Barrionuevo, el Comandante en Jefe del Ejército condecoró la Bandera de Guerra de la Unidad con medalla de oro, la que testimonia el triunfo en su prueba de fuego, y el comienzo de su historia de guerra.
En 1982, la Unidad estuvo representada en Malvinas por el Sargento Primero Carlos Villegas, el Sargento Francisco Cardozo y diez Soldados.

El regimiento fue creado el 31 de enero de 1907
En 1969 se convirtió en Regimiento de Infantería Aerotransportado 17, dependiendo de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada. En 1985 se transformó en Regimiento de Infantería Motorizado 17, pasando a la órbita de la V Brigada Motorizada.
El 21 de mayo de 1976 y por Orden Parcial N.º 405/76 del Comando General del Ejército, se adecuaron las jurisdicciones para intensificar la lucha contra la guerrilla. El RI Aerot 17 se encargó del Área 313 con jurisdicción en la provincia de Catamarca.
El Regimiento 17 fue disuelto en 1997.​

sábado, 21 de marzo de 2020

Operativo "Independencia" (zona de operaciones)

Tucumán es la provincia más pequeña y densamente poblada de la Argentina. Su superficie, de 22.524 kilómetros cuadrados, albergaba una población de 780.776 habitantes con el 64% en la zona urbana y el 36% restante en el sector rural.
Atravesada por numerosos ríos y arroyos, destacan sobre el oeste las sierras del Aconquija y los valles Calchaquíes, con alturas de hasta 5000 metros sobre el nivel del mar, donde en un remoto pasado, florecieron antiguas culturas aborígenes, que dejaron su huella en las ruinas de fortalezas, ciudades, santuarios y monumentos que hoy atraen a centenares de turistas.
Una vista de parte del terreno.


La zona subtropical serrana es la más importante, ubicada en el centro y oeste  de su territorio, y se halla cubierta por una exuberante vegetación en la que abundan árboles altos y de gran envergadura, helechos, lianas, enredaderas y plantas reptadoras que tornan intransitable el paso por amplias zonas el monte. Pumas, gatos monteses, zorros, reptiles, tortugas y aves, son abundantes en esa región, cuyas principales poblaciones son Acheral, Famaillá, Lules, Ibatín, Concepción y Monteros. La producción se basa especialmente en el azúcar, los cítricos, el sorgo, el maíz, las legumbres, el forraje y el tabaco además del yeso y el mármol proveniente de sus canteras.
San Miguel del Tucumán fue fundada el 31 de mayo de 1565 por don Diego de Villarroel, hecho que tuvo lugar en un emplazamiento anterior, desde el que fue trasladada a su sitio actual, 65 km al norte, en 1685. Allí fue donde Belgrano obtuvo una significativa victoria sobre el ejército realista en 1812, donde el 9 de julio de 1816 se juró la Independencia y de donde surgieron ilustres personalidades de nuestra historia como el general Gregorio Aráoz de La Madrid; Juan Bautista Alberdi, los presidentes Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca, este último comandante de la Campaña al Desierto y el obispo José Eusebio Colombres que en 1820 introdujo el cultivo del azúcar.
Dice el coronel Eusebio González Bread que “La zona elegida [por los guerrilleros] presentaba dos regiones perfectamente diferenciadas: Una llana, situada a caballo de la ruta Nº 38 donde se encuentran las principales localidades, la mayor densidad de población, los cultivos de caña de azúcar y los establecimientos industriales. Otra montañosa, que se extiende al oeste y en forma paralela a la anterior; serranías cubiertas con densos bosques, que impiden la observación aérea y terrestre y limitan considerablemente la transitabilidad”2.
La región se encuentra atravesada por buen número de caminos que convergen sobre la ruta Nº 157 y constituyen verdaderas vías de escape por las que la guerrilla podía evadirse con facilidad.
El clima ofrece marcadas variantes a lo largo del año, siendo el tropical serrano, en el sector central, el más común, con abundantes lluvias, mucha humedad y elevadas temperatura entre diciembre y marzo.

Fuente y agradecimiento:  Sr Alberto N. Manfredi (h) / blog "Guerra de Tucuman".

lunes, 10 de febrero de 2020

Operativo "Independecia" (comienzo)

El 9 de febrero de 1975 columnas motorizadas del Ejército Argentino comenzaron a desplegarse hacia Tucumán para iniciar operaciones de guerra. El alistamiento involucró al Regimiento de Infantería 19 (RI19), la Compañía de Arsenales 5 (Ca. Ars. 5) y la Compañía de Comunicaciones 5 (Ca. Com. 5) con asiento en Tucumán; al Regimiento de Infantería de Monte 28 (RIM 28), al Destacamento de Exploración de Caballería 105 (DEC105), a la Compañía de Sanidad 5 (Ca. Sanid. 5) y a la Compañía de Ingenieros de Montaña 5 (Ca. Ing. Mta. 5) de Salta; al Regimiento de Infantería de Montaña 20 (RIM 20) y al Grupo de Artillería de Montaña 5 (GAM5) con base en Jujuy, todas ellas unidades de la V Brigada de Infantería a la que se acoplaron el Batallón de Aviación de Combate 601, fuerza integrada totalmente por helicópteros; el Grupo de Operaciones Electrónicas 602, efectivos de Aviación Naval, escalones logísticos, Policía Federal, Policía de la Provincia de Tucumán y Gendarmería Nacional, todos ellos a las órdenes del general Adel Edgardo Vilas, que, tras le muerte de los generales Salgado y Muñoz, fue designado para encabezar el Operativo (13 de enero).

En menos de un mes, el general Vilas elaboró un plan táctico consistente en el avance y ocupación de la zona dominada por la guerrilla y misiones de patrullaje permanentes con el objeto de detectar sus centros de operaciones. Para ello, instaló su comando general en Famaillá disponiendo, al mismo tiempo, la creación de otras tres bases como
asiento de las fuerzas de tarea en operaciones (FT) una en Los Sosa, otra en Santa Lucía
y la tercera en Las Fronteritas agregándoseles, tiempo después, una cuarta, destinada a los efectivos del Regimiento de Infantería de Montaña 22 (RIM 22) procedentes de San Juan.
Temiendo un repliegue masivo del ERP hacia las zonas urbanas, el comando dispuso también la creación de otras dos bases, una en San Miguel de Tucumán y otra en Concepción, destinadas a neutralizar a los cuadros subversivos que se moviesen fuera del área de operaciones o que intentasen dirigirse a ella.
La Argentina entraba en una guerra abierta y lo hacía movilizando un importante aparato militar que, al cabo de un año y medio de combate, alcanzarían una rotunda victoria.


Antecedentes

la presidente María Estela Martínez de Perón, decidió adoptar medidas tendientes a contrarrestar los efectos del accionar guerrillero, dictando el 5 de febrero de 1975 el decreto Nº 261 que en su Artículo 1º establecía: “El Comando general del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la Provincia de Tucumán”.
El segundo artículo, por su partes decía: “El Ministerio del Interior pondrá a disposición y bajo control operacional del Comando general del Ejército los efectivos y medios de la Policía Federal que le sean requeridos a través del Ministerio de Defensa para su empleo en las operaciones a que se hace referencia en el art. 1º” y el tercero: “El Ministerio del Interior requerir al Poder Ejecutivo de la Provincia de Tucumán, que proporcione y coloque bajo control operacional y los medios policiales que le sean solicitados por el Ministerio de Defensa (Comando General del Ejército), para su empleo en las operaciones precisadas”.
Firmaron ese decreto, además de la jefa de Estado, los ministros José López Rega, Antonio Benítez, Oscar Ivanissevich, Alfredo Gómez Morales, Alberto J. Vignes y Ricardo Otero, poniendo en marcha, de esa manera, la respuesta del gobierno a la agresión marxista y mantener abierto un corredor para entrar y salir de la zona con facilidad.
Al conocerse la noticia, a fines de enero de 1975, la guerrilla se desplazó hacia la periferia del dispositivo dispuesto por las Fuerzas Armadas, dejando en el sector central a un reducido grupo de combatientes, plan táctico con el que pensaba desbaratar cualquier redada del Ejército.
Fue en ese tiempo que las FF. AA experimentaron su primer baja significativa de la guerra cuando un avión Twin Otter DHC-6 matrícula AE-259 de la Aviación de Ejército que llevaba a bordo a los generales de brigada Enrique Eugenio Salgado, comandante militar del III Cuerpo de Ejército y Ricardo Agustín Muñoz, comandante de la V Brigada, se precipitó a tierra, pereciendo toda la tripulación.
La aeronave, que realizaba un vuelo de inspección sobre la zona de operaciones, se estrelló en una zona boscosa, en pleno monte tucumano, constituyendo el hecho un duro revés para las fuerzas gubernamentales.
Con los generales Salgado y Muñoz, designados para comandar el operativo, perecieron también el coronel Eduardo Wilfredo Cano; los tenientes coroneles Oscar Rubén Bevione, Pompilio Schilardi y Pedro Santiago Petrecca; los mayores Roberto Dante David Biscardi, Pedro Antonio Zelaya, Héctor Abel Sánchez y Aldo Emilio Pepa, el capitán Roberto Carlos Aguilera, el teniente primero Carlos Eduardo Correa y el sargento primero Aldo Ramón Linares.
Y aunque en un primer momento se habló de que se había tratado de un accidente, no tardó el ERP en atribuirse el derribo, intensificando, de ese modo, su acción psicológica.

Fuente y agradecimiento: Sr Alberto N. Manfredi (h) / blog "Guerra de Tucuman".

jueves, 23 de enero de 2020

Ataque a la Guarnicion Militar de Azul

En Azul, provincia de Buenos Aires, tienen su emplazamiento el Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados 10 cuyo Jefe era el Coronel Camilo Arturo Gay y el Grupo de Artillería Blindado 1 a cargo del Teniente Coronel Jorge Ibarzábal. Ambos Cuarteles se hallan situados en una zona perimetral de la ciudad. A las 22:30 hs. del sábado 19 de enero de 1974, la Guarnición fue Atacada por la compañía "Héroes de Trelew" del ERP.
El asalto y copamiento se llevó a cabo de la siguiente manera:
A 200 metros de distancia de los fondos del Cuartel había una vivienda habitada por el Dr. Inza; fue copada por un grupo del ERP a las 20 horas.
Dicha casa sirvió como base de operaciones; allí concurrieron los otros grupos fuertemente armados.
A las 22:15 horas el primer grupo del ERP atacó por la parte posterior del Cuartel y tomó prisionero al Soldado Centinela, quien no logró dar la alarma a la Guardia de Prevención.
Por allí ingresaron tres grupos, de los cuales dos se dirigieron al interior del cuartel y un tercero denominado "Grupo Secuestro" se desplazó a las casas habitadas por los dos jefes de unidad.
Los primeros atacantes penetraron al Cuartel en plena oscuridad, asaltaron el local de la Guardia de Prevención y otros puestos.

Estaban armados con fusiles automáticos livianos y granadas antitanques.
Perdida la sorpresa, se inició el Combate con intenso intercambio de disparos.
Los subversivos no alcanzaron a controlar el Cuartel.
La resistencia principal al asalto, en un primer momento, estuvo a cargo de los Oficiales desde el Casino, desde un Puesto de Guardia dominante ubicado en el Tanque de Agua del Cuartel y desde un Vehículo Blindado de la Guardia.
Los subversivos hicieron ingresar tres camiones en los que debían cargar el armamento secuestrado.
Dos fueron destruidos por el fuego y el tercero optó por abandonar el Cuartel.
Pasada la confusión inicial, se pasó al Ataque contra los delincuentes por parte del personal de Oficiales y Suboficiales que concurrieron desde sus domicilios.
Algunos subversivos consiguieron escapar mientras que otros fueron rodeados, entre ellos parte del "Grupo Secuestro".
Cuando los subversivos se dirigian a la casa de los jefes, se encuentran con ellos en el camino.
El coronel Camilo Arturo Gay, estaba acompañado por su familia; al encontrarse con los guerrilleros es asesinado.
Mientras tanto el Teniente Coronel Jorge Ibarzábal cesa su resistencia ante la amenaza de los guerrilleros de asesinar a la familia de Gay y es introducido en un vehículo.
La familia del Coronel Gay es conducida hasta la herrería del cuartel, donde ejecutan a la señora delante de sus hijos.
Durante el combate resultó muerto el soldado Daniel González y gravemente herido el teniente 1ro. Carullo.
Los guerrilleros abandonaron tres muertos y un herido.
Mientras se desarrollaba la acción en el Cuartel, guerrilleros en motocicletas cortaron los accesos.
La mayoría de ellos logró escapar.
El relato de este hecho fue obtenido del libro "Guerra Revolucionaria en la Argentina (1959 – 1978)" del general de división Ramón Genaro Díaz Bessone, Círculo Militar, 3ra. Edición, Buenos Aires, 1996.
La decidida y rápida reacción de los Oficiales y Suboficiales de la Guarnición Militar que se encontraban en sus respectivos domicilios no permitió que el grupo terrorista ERP copara las dos Unidades Militares; desgraciadamente no se pudo evitar el secuestro del Teniente Coronel Ibarzábal, quien luego de 10 meses de calvario fue asesinado el 10 de noviembre de 1974.
El suplemento de la revista Estrella Roja, al iniciar el relato de los hechos, hace una descripción pormenorizada de los acontecimientos, con fotografías, planos y características de los cuarteles, lo que evidencia la minuciosa preparación del atentado.

También transcribe el llamado Plan Original de Operaciones, encabezado por los objetivos perseguidos:
Copamiento de una unidad militar importante.
Recuperación (léase robo) del armamento.
Apresamiento de los jefes de la unidad.
Asímismo, incluye el texto de un comunicado que dice:
Parte de Guerra N° 1
A las 22:30 del sábado 19 de enero, la Compañía Héroes de Trelew (reforzada) del Ejército Revolucionario del Pueblo realizó una incursión en la ciudad de Azul (Provincia de Buenos Aires) y atacó la guarnición del Ejército contrarrevolucionario establecido en esa ciudad, compuesta por el Regimiento 10 de Caballería Blindado y el Grupo 1 de Artillería Blindado.
Luego de tomada la Guardia Central y el Puesto N° 3, se generó una resistencia en dos centros secundarios de la Guardia (tanque y herrería) que hizo posible la intervención del resto del personal del Cuartel e imposibilitó su total copamiento.
Entablado el Combate, la Compañía Héroes de Trelew redobló sus esfuerzos y mantuvo la ofensiva durante una hora hasta que se comprobó la imposibilidad de doblegar la resistencia atrincherada de fuerzas superiores.
Un grupo especial de nuestra compañía guerrillera atacó simultáneamente el sector de viviendas de los jefes enemigos con el propósito de tomarlos prisioneros.
Tomó los puestos 6 y 7 e intimó la rendición del Cnl. Gay y el Tcnl. Ibarzábal, jefe y subjefe de la guarnición. Ibarzábal se resistió a balazos lo que provocó un tiroteo donde murió el Cnl. Gay y obligó a Ibarzábal a rendirse.
En la retirada, un grupo de compañeros quedaron aislados en campo enemigo y aún no ha sido posible determinar su suerte, aunque por el comunicado del enemigo es probable que dos de ellos hayan sido asesinados o muertos en combate.
El Ejército Revolucionario del Pueblo reafirma su decisión de continuar sin desmayos la verdadera lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria y de nuestro pueblo, por destruir el injusto sistema de explotación y opresión que sufren los trabajadores argentinos y una de cuyas principales fuerzas son las FF.AA. contrarrevolucionarias.
Ni el engaño ni la fuerza podrán doblegar la resistencia popular que continuará creciendo hasta convertirse en poderosa fuerza y barrer definitivamente de la Patria argentina a todos los explotadores y opresores.
¡Ninguna tregua al ejército opresor!
¡Ninguna tregua a las empresas explotadoras!
El buró político del PRT condecoró con la orden Héroes de Trelew a 28 de los guerrilleros que atacaron al cuartel de Azul, según lo publicó Estrella Roja del 11 de febrero de 1974
CAÍDOS DURANTE LOS HECHOS
Coronel CAMILO ARTURO GAY y su esposa ILDA IRMA CASAUX
El Coronel Gay nació en la provincia de Mendoza el 26 de abril de 1927.
Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 15 de febrero de 1946 y egresó como Subteniente del arma de Caballería el 14 de diciembre de 1948. Cursó la Escuela Superior de Guerra donde obtuvo el título de Oficial de Estado Mayor. Su último destino fue el de jefe del Regimiento de Caballería Blindado 10, con asiento en Azul (provincia de Buenos Aires) lugar donde fue asesinado por el autodenominado ERP el 19 de enero de 1974. Fue ascendido post mortem al grado de general de brigada. En esa circunstancia también fue asesinada su esposa, la señora Ilda Irma Cazaux, en presencia de sus dos hijos.
Teniente Coronel Jorge Roberto Ibarzábal
Nació en Pehuajó (provincia de Buenos Aires) el 28 de marzo de 1928. Ingresó al Colegio Militar de la Nación el 1 de abril de 1947, egresó como Subteniente del arma de Artillería el 12 de diciembre de 1950. Cursó la Escuela Superior de Guerra graduándose como Oficial de Estado Mayor. Su último destino fue el de Jefe del Grupo de Artillería Blindado 1, con asiento en la Guarnición Militar Azul, donde fuera secuestrado. Fue asesinado en circunstancias en que era transportado por sus captores el 19 de noviembre de 1974, luego de haber soportado en condiciones infrahumanas diez meses de sufrimiento. Estaba casado con la señora Nélida Teresa de Agreda y tuvo tres hijos. Fue ascendido post mortem al grado de coronel. El 19 de noviembre en la localidad de Quilmes, una patrulla control de ruta de la policía provincial advirtió a las 19:00 horas el paso de tres vehículos sospechosos (dos automóviles y una camioneta) que se desplazaban aparentemente en convoy. Al advertir el hecho, los efectivos policiales iniciaron la persecución de los citados vehículos, que ya habían emprendido la fuga. En esas circunstancias se produce la detención de la camioneta, y quien se encontraba a cargo de la misma extrajo un arma corta y efectuó un disparo al interior del armario metálico que transportaba en la caja del vehículo, arrojó el arma al suelo y se entregó con los brazos en alto, sin ofrecer resistencia.
Cuando los policías lo detuvieron, comprobaron que había dado muerte a un hombre que se encontraba dentro del armario aludido. Presentaba un impacto en pleno rostro y su fallecimiento se produjo en forma instantánea. Era el Teniente Coronel Ibarzábal. Su estado físico era deplorable, como consecuencia del prolongado encierro en las denominadas cárceles del pueblo, en las que se lo hacía rotar periódicamente para evitar su localización por las fuerzas del orden. El 17 de febrero de aquel año 1974, mediante un panfleto, el ERP hace saber a los medios de difusión que:
…habiendo tomado conocimiento que los dos subversivos reclamados fueron detenidos fuera del perímetro del C 10 (Regimiento de Caballería Blindado 10) donde actuó la Policía Federal y la Justicia Federal,… el estado mayor del Ejército Revolucionario del Pueblo resuelve:
Suspender la ejecución del Tcnl. Ibarzábal.…, se aplicará la justicia popular sin juicio sumario a la Policía Federal.
Las repercusiones periodísticas de este criminal hecho fueron publicadas, entre otros medios de comunicación social, por el diario Clarín, el cual después de relatarlo objetivamente expresó:
… El extremista… que tras consumar el crimen se entregó sin resistir, fue identificado más tarde como Sergio Gustavo Licowsky, polaco, de 23 años.
Prosigue la crónica de Clarín, y expresa:
…al efectuarse un reconocimiento de la camioneta donde sus captores transportaban al infortunado jefe militar, se comprobó que ésta se hallaba preparada como una verdadera cárcel móvil.
Durante su cautiverio era trasladado en dicho vehículo, de una a otra cárcel del pueblo para evitar ser descubiertos, manteniéndolo adormecido bajo los efectos de una droga.
En los primeros días de cautiverio, la organización terrorista había amenazado con la ejecución de Ibarzábal buscando la permuta por dos subversivos que creían detenidos, durante el asalto al cuartel.
Más adelante esa misma edición de Clarín señala:
Otro elemento que introdujo una mayor cuota de dramatismo a su cautiverio fueron las solicitadas que sus familiares publicaron periódicamente en busca de vías de comunicación con el cautivo y reclamando su libertad.
Ese escueto como dramático epistolario comenzó a hacerse habitual en los diarios porteños.
Otro apartado expresa:
Durante los diez meses que el teniente coronel Ibarzábal pasó en el poder de sus secuestradores, avisos como el que se reproduce se publicaron en varios diarios metropolitanos. Resultó un medio de comunicación utilizado por su familia para llevarle tranquilidad al militar asesinado.
Los avisos publicados tenían las siguientes características:
Para la organización declarada ilegal (lo fue por decreto del Poder Ejecutivo – Lastiri – N° 1453/73), Ibarzábal y el subdirector de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María, mayor ingeniero Julio Argentino Larrabure, eran prisioneros.
Ello hacía guardar cierta esperanza respecto de la suerte que corrían en manos de sus captores.
El episodio de ayer –similar al protagonizado por los extremistas en el caso Oberdan Sallustro– constituyó una dolorosa comprobación, con la que se cierra otro sangriento capítulo de la acción extremista en la Argentina.
El 20 de noviembre de ese año, en un nuevo comunicado titulado Parte de Guerra, publicado en el Nº 45 de la revista Estrella Roja, el ERP reconoce la forma y autoría del asesinato diciendo en su primer párrafo:
Al pueblo
En el día de ayer, siendo las 19:30, aproximadamente, en el transcurso de un traslado de rutina del prisionero de guerra teniente coronel Ibarzábal, fue interceptado el vehículo en que se lo transportaba, por un control caminero de las fuerzas represivas, en la intersección de las avenidas San Martín y Donato Alvarez, en Francisco Solano, produciéndose un enfrentamiento que obligó a ajusticiar al detenido…
Soldado Daniel González Prestaba servicios en el RC Tir. Bl. 10.
Durante el ataque e intento de copamiento de la Guarnición Militar Azul (noche del 19 de enero de 1974) el citado soldado se encontraba apostado como Centinela en el puesto del Polígono de Tiro.
Por dicho lugar penetró la masa de los subversivos, pretendiendo copar las Unidades.
El soldado González fue muerto en una acción comando ejecutada por los extremistas, siendo la primera víctima del atentado.
Las repercusiones en los distintos sectores del quehacer nacional, inmediatamente después del intento de copamiento, fueron, entre otras:
Carta del presidente Juan Domingo Perón al personal militar de la Guarnición Azul:
Buenos Aires, 22 de enero de 1974.
Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y Soldados de la Guarnición Azul
S…/…D.
Como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974.
Los ejemplos dados por los Jefes y Oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo la misma repercusión en los Suboficiales y Soldados que –con su valentía y espíritu de lucha- repelieron la agresión, con la colaboración de los Efectivos de la Armada y Fuerza Aérea.
Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en que estamos empeñados, es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo.
El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral.
Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que
está empeñado en exterminar este mal y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros.
La estrategia integral que conducimos desde el Gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las Fuerzas Policiales y de Seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas.
Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando, sea exterminado uno a uno para el bien de la República.
Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel Gay y Teniente Coronel Ibarzábal.
Tengan la certeza que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación.
Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo.

Fuente y agradecimiento: Ejercito Nacional Argentino / blog.

domingo, 5 de enero de 2020

Derrivo de avion del EA en Tucuman

5 de Enero de 1975, en Tucumán, en el marco de la Operación Independencia. 13 muertos integrantes del Ejército Argentino.El 5 de enero de 1975, parte de la provincia de Córdoba con destino Tucumán, un avión Twin Otter perteneciente al Comando de Aviación del Ejercito, el cual estaba afectado al servicio del IIIer Cuerpo de Ejercito para realizar un reconocimiento de la zona selvática en la provincia de Tucumán, mientras realizaba estudios preliminares para la iniciación del Operativo Independencia.
Foto ilustrativa.


Una de las tareas esen­cia­les de todo pla­nea­miento son los reco­no­ci­mien­tos del terreno donde se va a ope­rar. Durante la eje­cu­ción de éstos es derri­bado por un grupo de terro­ris­tas sub­ver­si­vos (ERP22) un avión en pro­xi­mi­da­des de Tafí del Valle en el paraje deno­mi­nado La Angos­tura, per­diendo la vida trece inte­gran­tes del Ejér­cito Argen­tino, ellos son:
Grl. Br. Enrique Eugenio Salgado (Cte. IIIer. Cpo. Ej.)
Grl. Br. Ricardo Agustín Muñoz (Cte. Br. IV)
Cnl. Eduardo Wilfredo Cano
Tcnl. Oscar Rubén Bevione
Tcnl. Pompilio Schilardi
Tcnl. Pedro Santiago Petrecca
My. Roberto Dante David Biscardi
My. Pedro Antonio Zelaya
My. Héctor Abel Sánchez
My. Aldo Emilio Pepa
Cap. Roberto Carlos Aguilera
Tte. 1ro. Carlos Eduardo Correa
Sarg. 1ro. Aldo Ramón Linares.


Fuente: Victimas Del Terrorismo Afavita / Via "Aviones en Argentina y otros de antes y ahora.

lunes, 18 de febrero de 2019

El combate de Manchalá


A fines de mayo el alto mando del Ejército Revolucionario del Pueblo se reunió en San Miguel de Tucumán con el objeto de planificar nuevas acciones armadas.
Cumpliendo las nuevas directivas, los guerrilleros, encabezados por Manuel Negrín, Julio Abad y Wilfredo Siles, decidieron un ataque al Puesto de Comando Táctico de la V Brigada de Infantería, convocando para ello al total de sus efectivos con el objeto de ocupar Famaillá, neutralizar las posiciones del ejército, asesinar al general Vilas y tomar rehenes que luego serían negociados. Con ese golpe, pensaban levantar la moral de sus combatientes, un tanto alicaída a esa altura a causa de los últimos reveses. Eran los tiempos en que sus dirigentes, a través de una publicación aparecida en París, reivindicaban la lucha armada y se jactaban de mantener aferrada a una brigada de 4000 efectivos del ejército con solo 300 combatientes.

Monumento en el Batallon de Ingenieros de Montaña 5 Salta.

Convocando a sus principales cuadros, algunos de ellos miembros del PRT oriundos de Córdoba y Santa Fe e incluso elementos provenientes del exterior (Bolivia, Perú, Centroamérica), el ERP reunió un total de 180 hombres de primera línea más un número no determinado de simpatizantes dispuestos a la lucha y dividió sus fuerzas en seis columnas: el Grupo Comando al mando del capitán Lin, con la asistencia de el sargento “Julio” e integrado por nueve subversivos, que tendría s su cargo la dirección las operaciones; el Grupo de Asalto 1, al mando de “Roberto” cuya misión era tomar el puesto táctico, incautar armas y aniquilar al mayor número posible de personal; el Grupo de Asalto 2, que atacaría un objetivo a determinar, desde el que intentaría impedir la llegada de refuerzos (integrado por 12 efectivos); el Grupo de Seguridad, al mando del sargento “Bartolomé”, cuya misión era apoderarse del puente del río Famaillá; el Grupo “Plaza”, que apoyaría al Grupo de Asalto 1 cubriendo su repliegue (40 efectivos) y la posta sanitaria cuya labor era la evacuación de heridos.
“La escuelita de Manchalá está ubicada en un paraje de la Ruta provincial Número 99, a 10 kilómetros de la Ruta provincial Número 38, lugar este donde el camino hace un codo. En la pequeña escuela, un reducido número de efectivos pertenecientes a la Compañía de ingenieros de Montaña 5 de Salta, se encontraba abocado a la realización de reparaciones en el edificio, como una de las tantas tareas de acción cívica que desarrollaba el Ejército como producto del operativo”.
Desde una finca cercana, el ERP, abordó las unidades de su columna motorizada y se puso en marcha transportando el total de los 180 efectivos fuertemente armados. Componían la columna una camioneta pick up Ford F-100 como vehículo de punta, un camión Mercedes Benz 608 color verde, otro 1114 color bordó, de cuatro toneladas cada uno y un Rastrojero Diesel.

Cerca de las 17.30 los vehículos que avanzaban encolumnados por la Ruta Provincial 38, se toparon con un camión Unimog del Ejército que se hallaba detenido junto al camino, sobre uno extremo de la curva donde se encontraba la escuela.
Al ver a un soldado parado junto al rodado, los terroristas echaron pie a tierra y abrieron fuego sin mediar palabra, obligándolo a buscar cobertura.
Al escuchar los disparos, los diez soldados que trabajaban en el interior del establecimiento, dos de los cuales eran suboficiales, tomaron sus armas y salieron al exterior para trabarse en combate.
Un guerrillero cayó muerto a metros de la ruta y otros dos resultaron heridos mientras sus compañeros se reagrupaban e intentaban rodear la escuela. Disparando desde diferentes sectores alcanzaron a un soldado que cayó gravemente herido junto a la puerta mientras sus compañeros intentaban cubrirlo con nutridas descargas, desde el interior.
En ese momento se escuchó una voz que exigía la rendición pero los efectivos leales la ignoraron. Ciento cuarenta guerrilleros atacando a diez o doce efectivos dentro de una pequeña escuela rural representaban un cuadro propio de las gestas heroicas de los tiempos de la Independencia y las contiendas civiles del siglo XIX, pero al mismo tiempo, constituía una verdadera trampa de la que resultaba imposible salir.
Al ver que el soldado herido no podía moverse, sus compañeros le arrojaron una cuerda y a viva voz le indicaron que la sujetase firmemente para arrastrarlo hacia el interior. Y así ocurrió. Tomandose fuertemente de la cuerda, el soldado fue introducido en el edificio mientras las balas del enemigo repiqueteaban a su alrededor.
En el fragor del combate, siete efectivos de Ejército que trabajaban en Balderrama, acudieron al lugar en apoyo de sus compañeros. Recibieron nutridas descargas que les ocasionaron una baja (un soldado herido) y los obligaron a arrojarse a una banquina en busca de protección en el preciso instante en que otro camión del Ejército con cinco hombres a bordo, llegaba por la ruta.
Desde los cañaverales cercanos, los subversivos centraron su fuego sobre el rodado hiriendo a otro soldado mientras su columna motorizada intentaba reiniciar la marcha. Sin embargo, la unidad que la encabezaba se empantanó y no pudo seguir, impidiendo el desplazamiento de los vehículos restantes.
El tiroteo era intenso cuando uno de los soldados logró eludir el cerco y se dirigió a toda prisa hacia el comando de la Brigada, para dar inmediato aviso.
Impartidas las órdenes de rigor, partieron hacia la zona de combate tres camionetas con cinco oficiales y diez soldados fuertemente pertrechados, quienes llegaron a la escuela cuando comenzaba a obscurecer.

Al ver las luces de los vehículos, los subversivos pensaron que lquienes se aproximaban eran refuerzos y por esa razón, decidieron huir.
Lo hicieron a toda prisa, internándose en la espesura, en dirección a la Ruta 301, dejando a sus espaldas dos muertos, Domingo Villalobos Campos y Juan Carlos Irustia; dos heridos graves, Héctor Burgos y un individuo apodado El Hippie junto a dos camiones dañados, tres camionetas, tres equipos de radio, cinco fusiles FAL, dos pistolas ametralladoras, diez escopetas, cuatro carabinas, dos revólveres, seis pistolas, veintiséis granadas de mano, otras veintiocho antitanque, ochenta bombas “molotov” y tres mil cien proyectiles, además de instrumental quirúrgico, indumentaria militar, una maqueta del Puesto de Comando Táctico, equipos y una bandera.
Una hora después, habiendo finalizado el enfrentamiento, se hizo presente un escuderón de Gendarmería Nacional y un equipo de combate de la Fuerza de Tareas “Rayo” con instrucciones de iniciar la persecución nocturna del enemigo en fuga. Quince días después, el ERP seguía abandonando heridos en la selva.
El de Manchalá fue uno de los combates más importantes de la guerra de Tucumán y significó un duro golpe para la subversión ya que, un reducido grupo de soldados, abocados a tareas comunitarias, había logrado rechazar a una fuerza numerosa y mucho mejor equipada.
El comunicado aparecido en “Estrella Roja” confirmaba la cantidad de combatientes empeñados en la lucha pero mentía descaradamente al hablar de blindados, dominio aéreo, elevado número de efectivos leales, veinte muertos de Ejército, el doble de heridos y una retirada ordenada. Era un intento desesperado por hacer creer a la opinión pública que la “lucha” seguía en pie, con mayor firmeza y decisión que nunca.

Fuente y agradecimiento: Alberto N. Manfredi (h). Operativo Independencia Blog.

miércoles, 23 de enero de 2019

Copamiento del RI Mec 3

El domingo 23 de enero de 1989, durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, una agrupación terrorista llamada Movimiento Todos por la Patria - MTP, comandada por Enrique Gorriaran Merlo, atacó el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 "General Belgrano" con asiento en La Tablada. Muchos de los integrantes de esta organización terrorista habían sido combatientes del PRT-ERP durante los años 70. Tiempo después se reagruparon y pretendieron atacar a la Nación nuevamente.
Estos 11 argentinos, junto con cientos de ciudadanos integrantes de las FFAA y FFSS impidieron su objetivo. Sus nombres están para siempre grabados en la historia reciente de los argentinos:

• Mayor Horacio Fernández Cutiellos
• Teniente Ricardo Alberto Rolón
• Sargento Audante Ricardo Raúl Esquivel
• Comisario Inspector Emilio García García (Policia Bonaerense)
• Sargento José Manuel Soria (Policia Bonaerense)
• Cabo 1º José Gustavo Albornoz
• Sargento Ramón Wladimiro Orué
• Soldado Héctor Cardozo
• Soldado Leonardo Martín Díaz
• Soldado Julio Domingo Grillo
• Soldado Roberto Tadeo Taddía

Ese y no otro, es el Ejército de San Martín, Belgrano y Güemes. Recordarlos y homenajearlos no es un delito, es Nuestro Deber y el de todos los Argentinos.
Para ellos y para todos los Argentinos que murieron por la Patria, aquí nuestro más sincero homenaje.

"Lo demando el honor y obedecieron,
lo requirio el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubicaron
con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fiieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
y como héroes murieron."
“La vida no sirve para nada si uno no está dispuesto a entregarla por una causa grande, por un ideal alto”
P. Alberto Ezcurra

Fuente y agradecimiento: Ejercito Nacional Argentino.

viernes, 5 de octubre de 2018

Ataque al R.I. Monte 29 Formosa

El domingo 5 de octubre de 1975 en la calurosa tarde formoseña se fraguaba una traición. Los conscriptos del Regimiento Nº 29 volvían al retén luego de un partido de fútbol. Eran jóvenes de 20 años que se hallaban realizando el Servicio Militar Obligatorio en cumplimiento de una ley de la Nación, algunos de ellos tenían un buen nivel de instrucción formal, como el santafesino Mayol, que estudiaba Derecho; otros, como el “Negro” Luna, en cambio, aprendían a leer y escribir en el cuartel. Pero todos, en toda la geografía del país, así tuviesen padres empresarios o muy humildes, usaban el mismo uniforme que los convertía en camaradas y juraron la misma bandera que los hermanaba.
Mientras se dirigían a las duchas, seguían con las “cargadas” por el resultado del partido, pero había un soldado que no se reía. Aquel día fue elegido por el grupo terrorista para llevar a cabo un espectacular golpe contra el Ejército Argentino con la firme intención de sustraer las armas de la Nación.

En esta operación se emplearon cerca de un centenar de efectivos fuertemente pertrechados con ametralladoras, fusiles FAL con 5 cargadores por hombre, escopetas, granadas, minas vietnamitas y equipos de comunicaciones portátiles. Vestían uniformes azules y contaban con una muda de ropa civil y documentos falsos. Para desplazarse disponían de 11 vehículos y una avioneta.
La operación, minuciosamente planeada, establecía un asalto simultáneo al Regimiento y al aeropuerto “El Pucú” de Formosa, cuyo control era vital para la posterior evasión, la cual se realizaría en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas desviado de su vuelo, Buenos Aires - Posadas. La irrupción al cuartel se efectuaría mediante un ataque a la guardia y una penetración por el área posterior de la unidad.
Mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, el santafesino Mayol, famoso por sus bromas, le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta hombres fuertemente armados. El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otra fracción entró al dormitorio de la guardia y asesinó a 5 soldados que estaban durmiendo. Algunos conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño.

Conducidos por el soldado entregador, Luis Roberto Mayol, los agresores sabían bien dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones. Cuando se acercó un subteniente que había escuchado los disparos, Mayol le apuntó con su FAL pero el arma se trabó y el oficial lo abatió. El “Negro” Luna se hallaba de guardia en la Compañía Comando, cuando de repente, 5 delincuentes saltaron de una de las camionetas y lo encararon.
- Rendite, negro, que con vos no es la cosa. -¡Acá no se rinde nadie, mierda!- Respondió Luna con su fusil en la mano mientras intentaba replegarse sobre el fondo de la Compañía , dándole tiempo a sus camaradas de reaccionar. Hubo un intercambio de disparos hasta que fue alcanzado por una ametralladora desde una de las ventanas del baño.
La tenaz resistencia presentada por los “colimbas” sorprendió a los delincuentes, que esperaban encontrarse con “provincianos adolescentes más interesados en levantar los brazos que en responder con balas”, como escribió luego uno de ellos. Luego de un par de horas de feroces combates los agresores debieron retirarse sin poder llevar todas las armas que habían planeado, pero sí lograron hacerse de 18 fusiles FAL.

El Ejército Argentino debió lamentar la muerte del subteniente Ricardo Massaferro, El Sargento Víctor Sanabria Y Los Conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba Y Hermindo Luna. Todos ellos cayeron defendiendo a su bandera hasta perder la vida, como habían jurado.
Hermindo tenía 20 años y era hijo único. Había entrado al Servicio Militar sin saber leer ni escribir, porque este gaucho sólo sabía del monte y de hachar quebracho al sol con 40 grados de calor. Sus superiores lo consideraban un “sobresaliente soldado”. Todos recordaban con una sonrisa esas dos veces que se había quedado dormido en el toque de diana y comenzó su día en una pileta.
Sus padres fueron a retirar el cuerpo, de luto y descalzos, porque era gente muy pobre de un paraje del interior de Formosa. No tenían nada, excepto su hijo, y se lo dieron a la Patria con el corazón desgarrado por el dolor pero con dignidad.

sábado, 25 de agosto de 2018

Combate en paraje Potrero Negro Tucuman

El 5 de septiembre de 1975, el E.R.P., emboscaba en el monte tucumano a una Sección del Ejercito en patrulla.
Mueren en combate el Subteniente Rodolfo Berdina y el soldado conscripto Ismael Maldonado.
A estos soldados, como a todos los que pelearon por su país, aquí nuestro humilde homenaje.

Un elemento de Combate, perteneciente a la Fuerza de Tareas "Aconquija", llevaba unas cuarenta horas operando en el monte, lapso en el que se desarrollaron intensos enfrentamientos sin que se produjeran bajas en los efectivos del Ejército Argentino.
El 5 de septiembre, el Elemento de Combate recibe la orden de replegarse a su base y en cumplimiento de ella se encontraba el Subteniente Rodolfo Hernán Berdina al mando de una sección, cuando tomó contacto con el enemigo en el paraje Potrero Negro, abriendo el fuego en forma instantánea. El Subteniente Berdina sobrepasó a la carrera a sus hombres lanzándose al ataque, seguido por el soldado Ismael Maldonado. Al llegar a una distancia muy cercana al grupo guerrillero, ambos caen alcanzados por el fuego enemigo. El soldado Maldonado murió instantáneamente; el subteniente cayó herido de gravedad. Finalizado el combate con el repliegue de varios subversivos heridos, el subteniente Berdina fue evacuado al Hospital Militar de Tucumán, nosocomio en el que fue operado. Falleció a medianoche.
Fue ascendido post mortem al grado de teniente.

A continuación transcribimos la carta escrita por la madre del Subteniente Berdina, en la que nos da un ejemplo de aceptación y grandeza personal.

“Me dirijo a aquellos que troncharon la vida de mi hijo, a los que sin mostrarse a la luz pretenden destrozar los pilares indestructibles de nuestra Patria. Soy la madre del Subteniente Berdina, de ese subteniente con mayúsculas porque supo defender sus ideales de argentino y de militar, dando la cara, peleando de frente y de pie. Ni él, ni sus soldados necesitaron drogarse para ello. Porque el valor es así, consciente, claro, sin elixires que empañen su acción y sus ideas.
No los maldigo, les doy las gracias en nombre de él y de todos los héroes que dejaron su vida por amor a Dios, a la Patria y a la família, porque todavia esa es la fe del soldado, esa es su meta.
Mi perdida es irreparable, pero me siente henchida de orgullo porque sé que mi Rodolfo está en la gloria de Dios y en el corarzón de todos los compañeros que lucharon o no a su lado. Gracias"

miércoles, 14 de febrero de 2018

Aniversario del combate Rio Pueblo Viejo Tucuman

El 14 de febrero de 1975 se libró el primer combate en los montes tucumanos entre efectivos del Ejército Argentino y del “Ejército Revolucionario del Pueblo” (ERP).
El hecho tuvo lugar en el contexto de la “Operación Independencia”, un conjunto de acciones militares y cívicas ordenadas por la entonces presidente de la Nación María Estela Martínez de Perón para “neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos”, tal el texto del Decreto firmado el 5 de febrero del mismo año.
Relato del Teniente Coronel Rodolfo Richter, donde cuenta como perdió la vida el Capitan Héctor Caceres.
Fotografia ilustrativa.
Avanzábamos por un sendero angosto, en columna de a uno, bordeando el río. Los árboles no eran muy altos. No se veía más allá de cinco metros (…)
Después de recorrer un trecho muy corto, vi delante de mí, a unos diez metros, a un subversivo. Estaba parado en medio del camino. Llevaba uniforme, kepis y un arma en la mano (…)
Hubo un instante en que nos quedamos mirándonos. Su sorpresa debió ser exactamente igual a la mía. Yo llevaba el fusil con ambas manos, y pude tirar primero. El tipo se escapó, y allí cometí el gran error. En vez de quedarme donde estaba, me lancé a perseguirlo. Me dejé llevar por el impulso y por la inexperiencia. Tenía veintiséis años.
Empecé a correr tras él tirando, y supongo que debo haber pasado junto a un hombre de “seguridad” de ellos. Sentí un golpe en la espalda y caí de bruces. Alguien, que debía ser el mismo que me disparó, pasó corriendo a mi lado.
El suboficial (un cabo primero) también cayó herido. Le tiraron por la espalda, como a mí. Uno de ellos saltó para rematarlo, pero en el momento de disparar se le trabó el arma y se apartó unos pasos para ponerla en funcionamiento. El cabo 1º tomó el fusil con una sola mano, porque el otro hombro lo tenía inutilizado, y apuntó hacia donde estaba agachado el enemigo. Cuando vio que se levantaba, disparó. Le pegó el balazo justo en la frente (…)
Se produjo un pequeño silencio y después volvió a arreciar el tiroteo (…)
Quedé casi bocabajo, medio de costado, sin poder moverme. El fusil había caído a unos tres metros.
En ese momento, grité: ¡Cáceres, estoy herido!
Y… ¡mi teniente primero….! Nunca me lo hubiera imaginado. Cáceres saltó y se tiró cuerpo a tierra a mi lado. Me dí cuenta de que estaba arriesgando demasiado y le dije: Mi teniente primero, ¿qué hace? Me respondió tranquilamente: Quédate tranquilo, que ya te saco.
Oí varios disparos y cerré los ojos.
Le encajaron un balazo. Escuché un pequeño quejido y se quedó inmóvil. Había muerto.
Se produjo una pequeña pausa. Sólo entonces tomé plena conciencia de que estaba muy mal. Sentí de todo: miedo, angustia, bronca. Tenía un fuerte dolor en la espalda y no podía mover las piernas.
Cuando fui destinado a Tucumán tenía muy presente las imágenes de mis camaradas asesinados. Me acordaba de Paiva, un buen oficial instructor, al que mataron por la espalda cuando esperaba el colectivo (microbus).
Después de que me hirieron, sí noté que odiaba. Después me dí cuenta de que ese sentimiento me estaba destruyendo, haciéndome daño. El odio destruye primero a quien lo siente. No sé cómo, no recuerdo haber hecho un gran esfuerzo, pero me lo quité de encima.
No odio al tipo que me tiró. Tenía la obligación de hacerlo. No por su ideología política, sino porque si no, lo bajaba yo a él. Tal vez mi sentimiento sea distinto hacia el subversivo urbano que ponía bombas y cometía atrocidades. En Tucumán la cosa era más clara: o ellos o nosotros, cosa de hombres.
Teniente Coronel Rodolfo Richter